No solo está en boca de todos, sino que también está en todos nuestros dispositivos y pantallas. Las marcas de Facebook han lanzado su rediseño de marca y ahora forman parte todas de “Meta. El rediseño de una marca significa, a su vez, el inicio de una nueva etapa en una empresa. Es una estrategia que refuerza la imagen corporativa ante el público objetivo y, también, ante nuevos clientes. Obviamente, siempre debe tener un sentido y una finalidad. Hablamos sobre ello en este artículo. Recuerda que en Esneca Business School podrás formarte en este ámbito con nuestro Postgrado en Diseño Gráfico.

Siete consejos para llevar a cabo un rediseño de marca

Para un buen rediseño de marca, eficiente y bajo en riesgos, hay que tener en cuenta que debe haber un orden a seguir. Aquí tienes algunos pasos básicos.

1. Diagnóstico de la imagen de marca

Antes de implementar algún cambio, es esencial conocer el punto de partida. ¿Cuál es la imagen que tiene nuestra marca? ¿Es la que deseamos que tenga o debemos cambiarla? Es importante realizar un buen diagnóstico de la imagen de marca. Y es que nuestra nueva etapa se va a afianzar sobre este camino previo.

Por ello, es necesario identificar aquello que debe permanecer y lo que se debe de repensar. Por ejemplo, los valores que la entidad quiere comunicar al público. Mientras que antes no era relevante, hoy en día es positivo mostrar una sensibilidad hacia aquellos principios que tienen importancia en la sociedad actual. Así, puedes buscar inspiración en ámbitos como el medio ambiente, la protección del paisaje o la sostenibilidad.

Antes de realizar cualquier rediseño de marca, es recomendable que la empresa analice su contexto social, un factor que le dará mucha información sobre el entorno en el que debe operar. Asimismo, es importante también concretar cuáles son los detalles que deberán cambiarse y profundizar en los motivos. Por otra parte, debes poner nombre a los aspectos que quieres mantener. Como hemos dicho anteriormente, el cambio no es integral, sino que debe estar perfectamente planificado.

2. Elección del momento ideal

Existen fechas que tienen un significado relevante en la historia de un proyecto. La celebración del décimo aniversario, por ejemplo. Es siempre buena idea hacer coincidir el rediseño de marca con una fecha clave para la misma.

De este modo, la estrategia se enmarca en un periodo especial de la historia corporativa. Y la fecha seleccionada puede marcar una cuenta atrás que desvela la sorpresa final. Cada año, el mes de septiembre representa un punto de inflexión en el calendario de empresa. Motivo por el que puede ser el periodo elegido para impulsar la programación prevista.

Conviene vincular el proceso con un periodo que tenga un significado emocional. De este modo, es posible crear una conexión más profunda con los clientes. También puede darse la circunstancia de que la empresa quiera mostrar su mejor versión después de una crisis.

3. Identificación de objetivos

El rediseño requiere de una inversión importante. Y, en consecuencia, debe tener un sentido a corto, medio y largo plazo. Por ello, antes de comenzar la estrategia deben quedar perfectamente identificadas las metas. De este modo, puedes visualizar los logros que te gustaría conseguir. Es recomendable que los objetivos seleccionados sean una inspiración. Ya que, en ese caso, incrementan la motivación durante el proceso.

¿Qué objetivos pueden impulsar el cambio? Por ejemplo, rejuvenecer la imagen de marca es un propósito frecuente. Ten en cuenta que tal vez el logo se haya quedado anticuado. También es posible tener el deseo de conquistar un nuevo mercado. O, simplemente, puede darse la circunstancia de que comience un nuevo capítulo en una empresa. Así sucede cuando se produce un relevo generacional: no supone una ruptura con el camino previo sino una continuación.

4. Actualización del logo para impulsar el rediseño de marca

El logo es el distintivo por excelencia de una empresa, la representación visual de la entidad que es identificada por el público. Y el rediseño pone el foco en este elemento (no solo en su imagen sino también en su tipografía). Es una cuestión muy relevante. Y, por ello, conviene buscar asesoramiento especializado para elegir un buen logotipo. Esto simboliza el comienzo de una nueva etapa de éxito mediante una creación que rejuvenece y actualiza la imagen corporativa.

Existe un aspecto que debes tener en cuenta en relación con este asunto. Los detalles del logo deben poder percibirse con la máxima nitidez en cualquier soporte: el blog, la página web, las redes sociales y los medios impresos. Esto es importante porque esta información visual podría estar presente tanto en el embalaje y en los regalos promocionales como en cualquier dispositivo electrónico.

En la actualidad, triunfan los logos con un diseño sencillo. Por lo que puedes guiarte por una tendencia actual: el minimalismo.

5. Lanzamiento de una revista corporativa

El comienzo de una etapa es un motivo de celebración. Por ello, puedes plantearte el hecho de impulsar acciones que pongan de manifiesto la ilusión por el nuevo comienzo. Para ello, escribe una lista de ideas y organízalas de una forma temporal. De este modo, puedes visualizar los cambios incluso antes de que los conozca el público objetivo.

Una de las ideas más interesantes en este sentido es la de la creación de una revista corporativa. Un medio de comunicación que une al equipo y que, además, es sinónimo de prestigio. El nuevo logotipo puede quedar perfectamente reflejado en la publicación. Y, a su vez, la revista (digital o no) puede convertirse en el altavoz ideal para presentar una renovada imagen de empresa.

6. Realización de un presupuesto

Cuando el rediseño de marca se convierte en una prioridad, esto debe reflejarse en el presupuesto de la empresa. La inversión llevada a cabo va a traer beneficios a largo plazo. Sin embargo, todas las decisiones que tomes durante el proceso deben ajustarse al presupuesto inicial. Un consejo básico que puede ayudarte a lograr el objetivo sin caer en la trampa de expectativas poco realistas. Por otra parte, decide en qué aspectos se va a centrar la inversión principal.

7. Conocimiento del público objetivo

Con frecuencia, el rediseño de marca surge en un momento en el que el negocio quiere conectar con un público más joven. Cuando eso ocurre, el equipo debe conocer a quién se dirige para poder utilizar un lenguaje común. Un conocimiento que refuerza el éxito en la estrategia marcada y, también, en las publicaciones de las redes sociales.

Cuando un negocio renueva su propuesta de valor, quiere posicionarse con más fuerza. Un posicionamiento que también se contextualiza en el entorno online. De hecho, las redes sociales son esenciales para hacer partícipe al público de todas las novedades corporativas.

El rediseño de marca es un trabajo de equipo. Por ello, es indispensable formar un grupo competente para llevar a término el proceso. Recuerda que un equipo integrado por perfiles claramente diferenciados es siempre la mejor opción para encontrar la mejor fórmula del éxito.