La flacidez facial es uno de los signos más evidentes de envejecimiento. Además, a la vista de la cantidad de tratamientos existentes para combatirla, es uno de los que más nos preocupan.  ¿Te gustaría formarte en este ámbito? Descubre nuestro Curso de Estética Onilne.

Remedios caseros, cremas, tratamientos especializados en centros de estética… Lo tenemos todo al abasto, pero nada parece ser suficiente. Sobre todo cuando no sabemos cómo frenar el problema. En este artículo vamos a darte las indicaciones para reducirla a tiempo y hablamos de los tratamientos efectivos cuando ya ha aparecido.

Claves sobre la flacidez facial

Cuando comienza a perder firmeza la piel del rostro decimos que hay flacidez facial. Puede aparecer a partir de los 35 años, aunque depende de cada persona. El tipo de piel y el estilo de vida influyen notablemente en su aparición. Si aún no ha aparecido en tu piel y te preocupa que pueda hacerlo de forma prematura, te aconsejaremos.

Factores de influencia

Habitualmente, las causas son el exceso de exposición al sol y el tabaquismo. También vamos a añadir el estrés, pues, como los dos anteriores, contribuye a la oxidación de las células. La piel se va deshidratando y se van destruyendo más rápidamente la elastina y el colágeno. Además, se deben tener en cuenta la predisposición genética, el hecho de comer menos proteínas de las necesarias, la pédida de peso rápida y el sedentarismo.

Tras echar un vistazo rápido a las razones de aparición de la flacidez facial seguro que intuyes formas de prevención. Como queremos ponértelo fácil, hemos reunido las principales herramientas para evitar que la flacidez del rostro aparezca prematuramente.

Prevención

Es importante que tengas claro que es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Todos pasaremos por ello y aceptarlo nos hará más felices. No obstante, evitar que se adelante o reducir sus efectos es algo compatible con aceptar el paso del tiempo.

Si quieres evitar parecer más mayor simplemente por la apariencia de tu rostro, toma nota:

– Evita a toda costa el estrés. Si eres una persona ansiosa, leer esto te habrá generado más estrés. No se hace de la noche a la mañana y es duro, pero la recompensa afecta a todo tu ser. Busca herramientas para reducir el estrés y vivir calmado y feliz.

– Come bien. Probablemente sabes lo que significa comer bien, pero, si no es así, busca un nutricionista. Elige alimentos poco procesados, come en tu justa medida y no descuides ningún nutriente ni micronutriente. No solamente debes cuidar las proteínas y vitaminas que ingieres. El equilibrio es fundamental. Busca alimentos antioxidantes con vitamina C; los ricos en vitamina E ayudan a producir más colágeno.

– Duerme bien. En este punto, muchas personas se rinden. Piensan que evitar el estrés, comer bien y dormir bien no está en sus manos. La realidad es que siempre hay algo que puedes hacer. En este caso, respeta un mínimo y un máximo de horas y mantén una buena higiene del sueño.

– Protégete del sol. Este consejo no necesita más explicación: seguro que sabes lo que incide en la oxidación de las células de la piel.

– Haz ejercicio físico: su práctica repercute también en todo tu ser, como la reducción del estrés. Notarás la mejoría.

– Haz “gimnasia” facial. Sencillos ejercicios te harán fortalecer los músculos faciales.

– Mantén una buena rutina de limpieza, exfoliación e hidratación. La limpieza y la hidratación, con productos adecuados para tu piel, hazlas por la mañana y por la noche. La exfoliación en casa hazla con productos suaves, una vez a la semana.

Cuando ya ha aparecido la flacidez en el rostro

Como decíamos, todos vamos a pasar por este proceso y es primordial aceptarlo. A veces, rechazar la realidad nos hace sufrir. Sin embargo, aceptar que nuestra piel va cambiando no impide cuidarla y tratar de mejorar su aspecto, sin obsesiones. Veamos algunos de los tratamientos que pueden ayudar a tu piel a recuperar firmeza.

– Hidroxiapatita cálcica. Es un relleno que estimula la producción de colágeno en tu piel. Verás que tiene un efecto progresivo y a los cuatro meses puedes valorar el resultado final. En cualquier caso, notarás efectos desde el primer momento.

– Ácido hialurónico. También es un relleno que se inyecta. Ofrece a tu piel elasticidad y reduce pliegues y pequeñas arrugas. Puede ayudarte a modelar contornos del rostro. Le da gran hidratación y rellena el volumen que ha perdido.

– Hilos tensores. Sin duda, es uno de los tratamientos estrella, sin ser invasivo, al igual que los anteriores. Al introducir los hilos bajo la piel, el organismo reacciona produciendo una fibrosis a su alrededor. Esto resulta ser algo así como un lifting “natural”. Para aprovechar sus beneficios al máximo, a veces se recomienda realizar algún otro tratamiento anterior. Los más adecuados son los que han aumentado el colágeno disponible.

Mesoterapia de efecto tensor y reafirmante. Existen muchos tipos de mesoterapia, por lo que debemos elegir según nuestro objetivo. Las microinyecciones de esta técnica enfocada a recuperar la firmeza llevan, sobre todo, silicio. Esta sustancia ayuda a crear elastina y colágeno. Como ves, ¡todo gira en torno al colágeno y la elastina!

– Radiofrecuencia. Con el calor que emite esta radiofrecuencia se estimula el tejido. La respuesta corporal es el aumento de la producción de colágeno. Además, provoca que la piel se contraiga, ofreciendo el efecto deseado.

– Ácido poliláctico. Este relleno es utilizado también en el tratamiento de la flacidez facial. Consigue incrementar la densidad de la piel y recuperar volumen perdido. Con este tratamiento también se genera colágeno. Es un factor clave en la firmeza de la piel.

Tu carta de presentación

Tu rostro y tu expresión son tu carta de presentación ante el mundo. Prevenir la flacidez facial puede serte muy útil por varias razones. Todos los consejos que te hemos facilitado para evitar la flacidez facial prematura tienen beneficios a más niveles. Llevar a cabo esos cuidados o rutinas te hará vivir más calmado y feliz. Por tanto, además, de frenar el envejecimiento en la medida de lo posible, la expresión de tu rostro trasmitirá bienestar. Apuesta por la prevención para conseguir la mejor versión de tu rostro y, cuando necesites una ayuda extra, cuenta con los tratamientos estéticos.

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