La piel es el órgano humano más grande de todo el cuerpo. Gracias a ella, protegemos a nuestro cuerpo de bacterias, sustancias químicas y temperatura y experimentamos el tacto. La piel, junto al cabello, la uñas y las glándulas sebáceas y sudoríparas, forma parte del sistema tegumentario. Cuidar de nuestra piel es, por lo tanto, cuidar de nuestra salud. Sin embargo, hay varios tipos de piel y cada uno presenta sus propias características así como necesidades. ¿No sabes qué tipo de piel tienes tú? Quédate, hoy te ayudamos a identificar qué tipo de cutis tienes y te enseñamos a cuidarla. Además, recuerda que en nuestro centro podrás encontrar el Postgrado en Cosmética y Dermofarmacia. Especialízate con nosotros y amplía tus horizontes profesionales.

¿Cuántos tipos de piel existen?

Cada persona es un mundo, y lo mismo ocurre con nuestra piel. Como en otros órganos o en otras partes de nuestro cuerpo, además, a lo largo de nuestra vida podemos experimentar cambios en la piel. Es decir, variables como la edad, el tiempo, la exposición a factores externos o los cuidados que le aplicamos pueden hacer que experimentemos un cambio de tipo de piel.

Aún así, podemos diferenciar cuatro principales tipos de piel: piel normal, piel mixta, piel seca y piel grasa. Cada una de ellas con sus particularidades y necesidades, así como con sus factores diferenciales. ¿No sabes qué tipo de piel tienes tú? Sigue leyendo, te especificamos sus características para que puedas evaluar qué tipo de cutis tienes.

Piel normal

Obviamente, uno de los tipos de piel más deseado: la piel normal. Este tipo de piel se caracteriza por no ser grasa, ni tampoco seca. Común en la infancia, la piel normal no presenta impurezas y su aspecto es suave y aterciopelado. No presenta irritaciones, poros abiertos o arrugas. En su zona T (frente, barbilla y nariz) puede acumular un poco de sebo o mostrarse mínimamente grasa, pero muestra un equilibrio. Generalmente, el color de esta piel es uniforme y la persona que tiene un tipo de piel normal no tiene brillos ni texturas irregulares.

El cuidado de este tipo de piel es fácil y sencillo, y no suele presentar sensibilidad. Por ello, su cuidado se limita a mantenerla limpia, hidratada y protegida de los rayos solares.

Piel seca

Este término se utiliza para denominar los tipos de piel que no producen suficiente sebo para mantenerse “normal”. Al no tener demasiado sebo, tampoco aparecen lípidos que retengan la humedad y creen la capa protectora frente a agresiones externas. Hay diferentes tipos de piel seca, dependiendo de algunos parámetros particulares, aunque a veces es difícil diferenciarlas.

Se caracteriza por una sensación de tirantez y aspereza al tacto. Además este tipo de piel se puede “pelar” y mostrar un aspecto blanquecino respecto al resto de piel del cuerpo. Igualmente, la piel seca se muestra “apagada”, sin brillo y puede presentar manchas

Su cuidado requiere de productos cosméticos hidratantes que generen barreras contra los agentes externos. Priorizaremos (siempre que el dermatólogo no lo contraindique) las cremas con alto contenido en ácidos grasos esenciales y productos antioxidantes. El objetivo del tratamiento y los cuidados aplicados a este tipo de piel es restablecer la flexibilidad del cutis, estimular la producción de sebo y darle mayor humedad.

Piel grasa

Justo al otro extremo del tipo de piel que hemos visto en el último apartado está la piel grasa. Este tipo de cutis se caracteriza por tener “seborrea” o exceso de sebo. Para identificarla basta con verla. La piel seca presenta impurezas, brillantez y poros visiblemente agrandados.

Suele ser propensa al acné y a los comedones. Por eso, su cuidado requiere de especial atención a productos que contribuyan a la limpieza de la piel. Asimismo, evitaremos productos muy grasos y priorizaremos cremas hidratantes ligeras, Además, ante este tipo de piel es preferible apostar por productos o maquillajes en polvo.

En casos de gravedad, acné severo u otros problemas, lo más recomendable es acudir a un dermatólogo. Este profesional se encargará de ofrecernos un diagnóstico exacto, dándonos el origen y las causas de la seborrea en nuestra piel y buscando el tratamiento óptimo para nuestro caso particular.

Piel mixta

A caballo entre la seborrea y la falta de grasa se encuentra el cuarto tipo de piel: la piel mixta. Generalmente, este tipo de cutis está caracterizado por tener zonas de piel seca o normal y zonas de piel grasa. Debido a ello, este es el tipo de piel más complicado de cuidar por su complejidad y combinación de características.

En pieles mixtas, la zona grasa de la cara suele ser la zona T. Así, las mejillas suelen tener piel seca o normal. Como ya hemos comentado, su cuidado es más complejo al mezclar diferentes tipos de piel. Sin embargo, intentaremos exfoliar la piel una vez por semana e hidratar en profundidad (mediante mascarillas) el cutis.