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El mundo está en constante cambio y evolución y, sin embargo, se dice que los humanos somos animales de hábitos. Si tú también sientes que tú o tu empresa muestra cierta resistencia al cambio, sigue leyéndonos. Te explicamos qué es exactamente esta resistencia, por qué aparece y cómo se puede combatir. Además, recuerda que en Esneca Business School podrás encontrar el MBA en administración y dirección de empresas. Fórmate ahora con nosotros.

¿Qué es la resistencia al cambio?

La resistencia al cambio es un concepto muy conocido en el ámbito empresarial. Aparece cuando un trabajador, departamento o empresa en general debe modificar sus rutinas o hábitos, pero el miedo, la comodidad o la dificultad de hacerlo le bloquea o paraliza, causándole esta resistencia al cambio.

Este bloqueo es diferente en cada situación, ya sea personal o laboral. En gran medida, su grado de manifestación depende de la experiencia previa, la disposición y la capacidad de afrontar cambios. Su principal efecto es, además del bloqueo, la lucha por mantener el anterior status quo, plantando cara a la reestructuración organizacional.

Además de estos factores, también influyen componentes emocionales, intencionales de comportamiento, componentes afectivos y cognitivos. Todos ellos conforman esta reacción de resistencia al cambio, que se materializa con una oposición a diferentes niveles al cambio.

¿Cómo es una persona que no se adapta a los cambios?

Las personas que no se adaptan a los cambios suelen mostrar ciertos patrones y características que limitan su capacidad para afrontar nuevas situaciones:

  • Resistencia a salir de la zona de confort. Estas personas suelen sentirse seguras cuando todo permanece igual. Los cambios implican incertidumbre y, por ello, tiende a evitar situaciones nuevas, incluso cuando podrían suponer una mejora.
  • Miedo a cometer errores. El temor al fracaso puede provocar que la persona rechace nuevas oportunidades o decisiones que impliquen riesgo. En lugar de ver el error como parte del aprendizaje, lo interpreta como una amenaza a su estabilidad o a su imagen personal.
  • Pensamiento rígido. Las personas poco adaptables suelen interpretar la realidad desde esquemas muy fijos y les cuesta aceptar otras formas de trabajar, nuevas herramientas o cambios en cómo hacen las cosas. Esta rigidez dificulta la incorporación de nuevas perspectivas.
  • Tendencia a centrarse en lo negativo del cambio. Cuando aparece una transformación, la atención se dirige principalmente hacia los posibles problemas o dificultades, lo que hace que se perciba el cambio como algo perjudicial, sin valorar las oportunidades o beneficios que también puede aportar.
  • Dificultad para tomar decisiones en contextos nuevos. Los cambios implican escenarios que no siempre tienen respuestas claras, pero las personas que no se adaptan con facilidad se sienten bloqueadas ante esta falta de control, lo que provoca que retrasen la toma de decisiones o que prefieran, directamente, no actuar.

¿Cuándo aparece la resistencia al cambio?

Como comentábamos al inicio de este artículo, los cambios en las empresas se producen cuando se deben aplicar modificaciones o transformaciones en la organización o su sistema de trabajo. Tradicionalmente, los cambios empresariales se aplican para mejorar el rendimiento económico de la compañía.

Sin embargo, recientemente hemos visto la gran capacidad de transformación empresarial con la pandemia global del coronavirus. Esta ha hecho que la práctica totalidad del tejido empresarial del mundo dejara atrás la resistencia al cambio y abrazara el ecommerce y el teletrabajo como metodologías aceptables.

Aunque es cierto que muchas marcas han aprovechado esta complicada situación para renovar sus engranajes y reenfocar su negocio, otras no lo han logrado. Y, en parte, ha sido por la resistencia a cambiar que han sufrido. ¿Sabes qué es? Lo contamos a continuación.

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Causas de la resistencia a cambiar

La resistencia al cambio puede ser estudiada desde diferentes vertientes, predominando la vertiente que atañe a los empleados y la que afecta a los directivos o gerentes. Y es que esta situación puede aparecer en cualquier eslabón de la organización empresarial.

Si hablamos de la resistencia al cambio por parte de los empleados, es posible que este cambio esté diseñado de manera descendiente. Es decir, se han tomado las decisiones que cambiarán la estructura o funcionamiento de la empresa sin contar con la opinión de los empleados, sea por el motivo que sea. Generalmente, la resistencia a cambiar aparece de las siguientes maneras:

  • Lucha por mantener el anterior status quo.
  • Oposición a cambios en los que un empleado o departamento acaba “perjudicado”.
  • Incomodidad de mandos intermedios, que desemboca en una resistencia al cambio implícita en el resto de empleados.
  • Rechazo abierto.

Asimismo, también podemos hablar de resistencia a cambiar por parte de los directivos o gerentes. Esta situación se produce principalmente cuando el directivo percibe la propuesta del cambio como un ataque personal o un peligro para su puesto e incluso negocio.

La pirámide de la resistencia al cambio

Una de las mejores herramientas para acabar con esta resistencia o lucha es la pirámide de la resistencia al cambio. Este esquema nos permite trabajar la resistencia y superarla, aunque con condiciones. La voluntad de entendimiento y escucha entre ambas partes es imprescindible. Aun así, este no sería el eslabón más básico por el que debemos empezar la pirámide de la resistencia.

El primer eslabón y más importante para trabajar y desbloquear la resistencia al cambio en una empresa es el del entendimiento o el saber. La falta de conocimiento es uno de los muros más difíciles de tumbar. Muchas veces, la resistencia a los cambios empresariales aparece por falta de contexto, información o razones.

El siguiente eslabón a superar es el “no puedo”. Creernos incapaces a nivel personal o colectivo de aplicar ciertos cambios también nos puede bloquear. Trabajar en nuestra confianza propia es de vital importancia para superar la resistencia al cambio. Y, tras ello, el tercer paso será encontrar las motivaciones personales y comunes para aplicar el cambio con ganas. Al final, estos dos pasos se resumen en la frase de querer es poder.

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5 consejos para evitar tu propia resistencia al cambio

Si sientes que no eres capaz de dejar tu resistencia al cambio a un lado, ya sea a nivel profesional o nivel personal, toma nota de estos cinco consejos para trabajarlo.

Miedo a lo nuevo

La incertidumbre y el miedo son siempre una carga emocional difícil de sobrellevar. Como norma, solo saltamos hacia lo desconocido si sabemos que, al otro lado, habrá algo que valga la pena. Sin embargo, no arriesgar nunca por lo nuevo y por el cambio puede privarte de nuevas experiencias, conocimientos y crecimiento personal.

Salir de la zona de confort

Tal como comentábamos anteriormente, no salir nunca de tu zona de confort puede limitarte mucho. Explorar nuestros propios límites y experimentar por nosotros mismos es buena idea. Por mucha resistencia al cambio que sintamos, el cambio es necesario en muchos sentidos de nuestra vida.

Cambiar de hábitos

Algunos hábitos y mecanismos han pasado tantos años a nuestro lado que es muy difícil hacernos una idea de cómo será nuestra vida sin ellos. Sin embargo, todas estas palabras y sentimientos se relacionan con un apego a los hábitos que no responde a ningún hecho racional, solo emocional. Además, algunas ideas y acciones están tan arraigadas en nuestro cerebro que no entran a debate nunca. Recuerda, sin embargo, que el cerebro siempre usa la ley del mínimo esfuerzo. Es decir, siempre te autoengañará para evitar que cambies esos antiguos hábitos.

Información completa

Muchas personas desarrollan resistencia al cambio porque sienten estas transformaciones como una imposición u obligación. Cuánta más información, contexto, motivos y razones obtengas sobre ese cambio, más conocimiento para ver desde otras ópticas este cambio que tanto se te resiste.

El buen momento

Es posible que tú mismo estés bloqueándote ante el cambio porque consideras que ahora no es un buen momento. Ciertamente, es un pensamiento que todos hemos podido experimentar. Pero, ¿crees sinceramente que es un mal momento o es solo una excusa para no afrontar la transformación y los nuevos retos?