A pesar de lo que te pueda parecer a simple vista, la fatiga mental es una afección más común de lo que los expertos desearíamos. Confundida comúnmente con el cansancio o fatiga física, hoy hablamos sobre los síntomas de esta afección y las consecuencias que acarrea. ¿Nos acompañas? ¡Vamos! Pero antes, no te olvides de echar un vistazo a nuestros cursos sobre psicología, elige el que mejor se adapte a tus necesidades o intereses y pide información sin compromiso.

¿Qué es la fatiga mental?

Generalmente, solemos asociar el concepto de “fatiga” con la condición física de las personas. Sin embargo, seguro que alguna vez te has sentido extremadamente cansado de manera prolongada. Probablemente, además de estar cansado físicamente, es muy probable que también experimentes fatiga mental.

La fatiga mental es una alteración o disminución temporal de las capacidades y eficiencia físicas y mentales. Suele aparecer ante situaciones de mucha presión y estrés psicológico, emocional o intelectual. Además, este cansancio mental extremo no solo se manifiesta en tus pensamientos y mente. Sino que también puede repercutir directamente en nuestro cuerpo, manifestándose en forma de debilidad física, en forma de enfermedad u otras complicaciones.

¿Por qué se produce la fatiga mental?

Cada persona es un mundo y, por supuesto, es normal sentirse mentalmente agotado, debilitado o menos dinámico en ciertos momentos de nuestras vidas. Sin embargo, mientras somos capaces de reconocer por qué estamos fatigados físicamente, las causas del cansancio mental nos cuestan más de reconocer.

Y es que los factores que pueden causar fatiga mental son muchos y muy diversos. Generalmente, el cansancio mental se produce por una sobrecarga de flujo de pensamiento. Esto que genera mucho estrés y puede convertirse en un estado de ansiedad peligroso para nuestra salud mental.

Asimismo, situaciones de tensión, generadas por diferentes problemáticas personales pueden producirnos agotamiento mental. Todo ello, junto a otros factores que pueden influir como la mala alimentación, la falta de hábitos saludables, el sobrepeso o el sedentarismo, pueden llevarnos a sentir la fatiga mental.

Síntomas del cansancio mental

Sea cual sea la raíz del problema o el cansancio mental extremo, los síntomas de esta afección no deben confundirse con otros problemas de salud. Por ello, debemos estar al corriente de las principales manifestaciones que podemos experimentar si lo que sufrimos es agotamiento mental.

  • Trastornos del sueño. Las dificultades para conciliar el sueño, conseguir un sueño reparador o para poder descansar se manifiestan de manera usual durante los episodios de fatiga mental. Es la pescadilla que se muerde la cola, la fatiga nos produce somnolencia y el no poder dormir nos produce cansancio mental).
  • Dificultad para estar concentrado. Generalmente nuestro rendimiento laboral o formativo es bajo y nuestra capacidad de concentración es también baja.
  • Decaimiento y apatía. Menos fuerzas para hacer cosas, escuchar a los demás o prestar atención a tu entorno. Son claros síntomas de la fatiga.
  • Cefalea. El constante y abundante flujo de pensamientos mantenido en el tiempo puede causarnos dolor de cabeza.
  • Dolores musculares. Aunque son dos afecciones diferentes, el dolor y cansancio muscular y el agotamiento mental están muy relacionados. Por ello, es posible también que sintamos nuestros músculos más pesados y débiles.

Cómo afrontar la fatiga mental

Sea como sea tu caso personal, la fatiga mental es una afección de la salud mental que se basa en la parte psicológica del ser humano. En este sentido debemos tener en cuenta la opción de acudir a un psicólogo o terapeuta que nos pueda ayudar a controlar nuestros pensamientos intrusivos.

Movimiento y deporte:

Asimismo, el movimiento, el salir de casa, el movernos y practicar actividad física es muy buena alternativa para mantenernos sanos. Y no solo a nivel físico, sino también a nivel mental. Bailar, hacer ejercicio o jugar un partido de fútbol nos permiten desconectar mentalmente de nuestro flujo de pensamientos.

Contradicción propia:

Intentar evitar el círculo vicioso es otra buena alternativa. Aunque al principio nos cueste mucho más de lo que pensamos: cuando nuestro cerebro nos pida quedarnos en el sofá, vayamos a movernos. De este modo poco a poco nuestra fatiga mental irá desapareciendo y podemos incorporar métodos diferentes para combatirla.

Yoga y meditación:

Igualmente, podemos incorporar en nuestras rutinas diarias prácticas como la del yoga, la meditación o el mindfulness. Todas ellas son disciplinas relacionadas con el equilibrio personal y la gestión del estrés. Además, pueden ayudarnos a despejar nuestra mente y combatir el agotamiento mental. Al tratarse de prácticas suaves son ideales para las personas que también sufren de fatiga muscular.

Alimentación e hidratación:

Cada vez tenemos más información sobre la importancia de la alimentación en nuestra vida. No solo para mantener un estado de salud físico idóneo, sino también para darle el combustible necesario a nuestro cerebro. De ahí que para combatir la fatiga mental debamos prestar atención a nuestro plan de alimentación. Lo mismo ocurre con la hidratación: beber mucha agua nos permitirá evitar la deshidratación, una de las causas de la fatiga mental.

Estado de ánimo y motivación:

Finalmente, también te animamos a buscar herramientas que te permitan mantenerte ocupado, motivado y activo contigo mismo. En este sentido, puedes por ejemplo marcarte pequeñas metas diarias que te ayuden a activarte y gestionar las prioridades y pensamientos en tu cabeza.

También puedes recuperar ese antiguo hobby que abandonaste o llamar a ese amigo con quien siempre os prometéis un café pero nunca lo concretáis. La fatiga mental es una afección que puedes combatir con determinación y, en caso de necesitarlo, con la ayuda de los profesionales de la salud. No dudes en consultar con ellos, su opinión y valoración no puede ser sustituida por nada.