Aunque no estemos pendientes de ello, sentimos todo el tiempo. Nuestro cerebro registra segundo a segundo emociones y sensaciones que, al final, son lo que basan nuestra actividad mental. Sin las emociones, nuestro cerebro sería incapaz de encontrar una orientación para nuestro comportamiento y, nosotros mismos, no sabríamos reaccionar. Sin embargo, tantas emociones pueden llevarnos a sentir una inestabilidad emocional. Analizamos qué es esta condición y qué características manifiesta. ¿Te interesa la inteligencia emocional y la psicología humana? No te pierdas nuestra formación en psicología.

Inestabilidad emocional: qué es

Somos capaces de sentir alegría, pena, desconcierto, miedo, rabia o indiferencia. Y somos capaces de identificar estas emociones si las analizamos una a una. Sin embargo, determinar por qué estamos experimentando una u otra emoción no es sencillo. Nuestras reacciones son muchas veces imprevisibles.

La inestabilidad emocional se produce cuando sufrimos cambios bruscos (relativamente) en nuestro estado de ánimo. Considerada como un rasgo de la personalidad, la inestabilidad emocional también se conoce como neuroticismo. Y este factor puede estar “normalizado” en el comportamiento de la persona que lo sufre o, por lo contrario, puede influir negativamente en el bienestar psicológico y mental.

¿Cómo detectamos si estamos sufriendo inestabilidad emocional? Con algunas características que, generalmente, comparten las personas con altos niveles de neuroticismo.

Características de la persona con inestabilidad emocional

Definida por Hans Jürgen Eysenck en su análisis de la personalidad, la persona que sufre inestabilidad emocional sufre reacciones demasiado intensas y persistentes ante estímulos externos fuertes. Así se caracteriza este rasgo:

  • Tendencia a estar mal

Tenemos cierta tendencia a pensar que las personas con esta característica viven la vida “a todo color”, sintiéndolo todo con la máxima intensidad posible. Sin embargo, el hecho de ser tan sensibles a sus emociones hace que su atención esté sesgada hacia las experiencias negativa.

  • Cambios de humor

Quizás una de las características más visibles para las personas que conviven con una persona con inestabilidad emocional o neuroticismo. Aunque sea una condición compartida en otros estados, los cambios de humor relativamente rápidos se producen fácilmente ante cualquier pequeño acontecimiento. El cambio se produce cuando este hecho desencadena nuevas emociones que sustituyen a las del momento anterior.

  • Labilidad emocional

Llevados a un estadio de complejidad mayor, los cambios de humor bruscos se convierten en labilidad emocional. Este concepto hace referencia a esta fugacidad de las emociones y se relaciona con algunos trastornos de personalidad o histriónicos.

  • Poca tolerancia a la frustración

Las personas que padecen inestabilidad emocional suelen mostrar una baja tolerancia a los momentos de frustración. Así, cuando algo no cumple con sus expectativas, estas situaciones se convierten en un problema. Simplemente por ser un momento inesperado que no entraba dentro de sus planes “estables”.

¿Cómo controlar la inestabilidad emocional?

La inestabilidad emocional se puede controlar siempre que no se trate de un caso patológico. Y es que, tal como aprendemos a sumar o a calibrar nuestras reacciones en determinadas reacciones, también podemos calibrar nuestras emociones. El primer paso para controlar la inestabilidad emocional pasa por el autoconocimiento.

Conocer nuestras reacciones a nivel emocional, aunque parece fácil, no lo es. En estos casos es recomendable la intervención de un profesional de la psicología y la psicoterapia. Así, poco a poco, se consigue una reestructuración cognitiva, que nos permite modificar nuestras creencias fundamentales.

Además aquí te dejamos con algunos consejos para que puedas “reaprender” a conocer tus emociones, evitando que nos desborden.

Consejos para el autoconocimiento emocional

  • Acepta los hechos

Algunas emociones negativas se producen cuando nos negamos a aceptar ciertas situaciones. Esto altera nuestro bienestar emocional. Aprender a aceptar las situaciones que nos llegan, por muy inesperadas que nos parezcan, aprenderemos a reconocer que la inestabilidad emocional se ha producido por “x” razón.

  • Prevención

Ya lo dice nuestro refranero popular: es mejor prevenir que curar. Siempre que tengamos la oportunidad de identificar un factor o hecho que nos producirá angustia o emociones negativas, lo intentaremos evitar. Si sabemos que es inevitable, bloquearemos nuestra parte más negativa tratando de, como comentábamos en el punto anterior, aceptarlo.

  • No todo es controlable

Otra de las cosas que podemos hacer para aprender más sobre nosotros mismos y nuestras propias emociones. Debemos aprender que no todo puede estar bajo nuestro control. Es decir, por mucho que nos guste, en nuestro día a día van a seguir ocurriendo situaciones o a aparecer factores que nos van a “romper” la estabilidad emocional. Ser consciente de ello nos ayudará a afrontarlas de otro modo menos “agresivo”.