¿Has oído hablar del maskné? Este término anglosajón se está consolidando entre nosotros de un modo imparable, ya que el uso continuado de las mascarillas deriva en problemas y molestias para la piel. Sobre todo, entre personas sensibles y pieles atópicas. Como consecuencia de ello, proliferan los eccemas y las irritaciones en las zonas más expuestas a su contacto. Recuerda utilizar siempre productos homologados para que su protección sea la adecuada. Con todo, si tienes este problema o quieres evitarlo, no te pierdas este contenido. Y recuerda además, que en Esneca podrás formarte en Dermofarmacia y Productos Cosméticos.

Un problema evidente

El roce prolongado entre tu piel y la superficie interior de las mascarillas tiene efectos negativos y aumentan considerablemente junto a la fricción continuada, la humedad y la suciedad generada en la cara. A consecuencia de ello, pueden salirte pequeños granos en las mejillas, la nariz y la barbilla. Es difícil evitar esta génesis dañina. Porque cuando respiramos con la mascarilla producimos un ambiente húmedo y cálido, perfecto para acumular aceite, bacterias y sudor. Como consecuencia de ello, surge el maskné en forma de erupciones, picores, sarpullidos y manchas.

En buena lógica, la elección del modelo de mascarilla influye en cómo y dónde se aprecian estos efectos. Las mascarillas quirúrgicas, por ejemplo, afectan muy especialmente detrás de las orejas. Las FPP2, por su parte, inciden negativamente en la zona malar y en la nariz. Un buen número de dermatólogos y profesionales del cuidado facial están tomando partido en la resolución de este problema. La decisión más radical, y efectiva, sería dejar de usar la mascarilla. Sin embargo, teniendo en cuenta la situación pandémica actual, es una opción inviable.

Por ello, te presentamos a continuación una serie de consejos, buenos hábitos y recursos para prevenir, subsanar y compensar estos daños causados por las mascarillas. ¿Quieres verlos con nosotros?

¿Qué puedes hacer frente al maskné?

Está en tu mano proteger la piel afectada por este potencial peligro. Como suele ocurrir en los asuntos sanitarios, tienes que actuar antes, durante y después de llevarla.

Antes de utilizar la mascarilla

Tu piel deberá enfrentarse a una situación desfavorable bajo ese tejido, una situación que resultará perjudicial para el cutis. Sin embargo, si se encuentra bien cuidada y preparada, los efectos negativos tardarán más en llegar e, incluso, pueden evitarse.

A continuación, enumeramos algunos estupendos hábitos que deberías incorporar a tus rutinas cosméticas para prevenir el maskné:

  • Limpia tu rostro periódicamente. No solo por la mascarilla, siempre es un aspecto clave. Cuanto más limpio está, más difícil lo tienen las bacterias para generar acné. ¿Qué debes hacer? Lávate la cara por la mañana y por la noche con agua y jabón suave, apto para pieles sensibles. Adicionalmente, puedes emplear geles purificantes. Con ellos, además de limpiar, protegerás la barrera cutánea de la piel.
  • Renueva tu mascarilla. Reusarla una y otra vez no solo es una pésima costumbre en términos de COVID-19. Tienes que cambiarla tras unas horas de uso, según las indicaciones de cada fabricante. Si las empleas de tela, has de lavarlas a diario. De este modo, el estado del tejido contribuirá a evitar los efectos perjudiciales de las bacterias implicadas.
  • Hidrata tu piel. Es otra práctica fundamental para el cuidado diario de la piel, con o sin mascarillas. Una buena acción específica es aplicar una crema hidratante media hora antes de llevarla. Recurre a lociones hidratantes ligeras, sobre todo si tienes la piel sensible. Evita, por otra parte, el empleo de cremas o aceites untuosos. Más allá de estos tratamientos externos, potencia tu hidratación desde dentro: bebe mucha agua y toma alimentos ricos en ella.

Durante el uso de la mascarilla

En realidad, no es fácil diferenciar cada momento de actuación. Sin embargo, viene bien establecer esta distinción para que te conciencies al máximo.

Así, vamos a analizar ahora otros buenos usos para minimizar el acné causado por las mascarillas. En este caso, son pautas que inciden sobre todo en el momento de llevarlas o cuando ya tenemos esas erupciones:

  • No uses maquillaje. Si vas a usar tu mascarilla durante mucho tiempo, la presencia de sustancias maquilladoras agravará el problema. Las bacterias encontrarán un hábitat perfecto entre el sudor, la fricción, la humedad, la base y los polvos de make up. Si, ocasionalmente, no te queda otro remedio, utiliza productos hidratantes con color.
  • Usa protección solar. ¿Sabías que los rayos de sol llegan a tu rostro a través de la mascarilla? No te olvides de ponértelo, es la mejor opción para frenar el envejecimiento y la aparición de ciertas manchas.
  • Aplícate vaselina. Este producto actúa como barrera sobre la piel, generando un efecto oclusivo. En consecuencia, es un buen hábito ponerla en las zonas más sensibles.
  • Intercala descansos. Siempre que puedas, organízate para dar descanso a tu piel cada cierto tiempo. Evita llevar la mascarilla sin retirarla durante mucho rato seguido. Busca ocasiones para airear tu piel, sin riesgos de contagio, en cuanto sea posible.

Tras de la aparición del maskné

¿Qué puedes hacer contra el maskné una vez que ya está presente en tu cara? Estas son las recomendaciones a seguir a partir de ese momento:

  • Ignora tus granitos. No importa cuántos te han salido, evita tocarlos. Déjalos estar, por muchas ganas que tengas de explotarlos. Si lo haces, puedes provocar una infección o dañar tu piel con futuras cicatrices. Lo único que puedes hacer es aplicar aceite de árbol de té para acelerar su desaparición.
  • Visita a un dermatólogo. En condiciones normales, deberías acudir a estos especialistas una vez al año. Si te afecta alguno de estos brotes de forma preocupante, no dudes en citarte con tu dermatólogo de cabecera.
  • Tratamientos farmacológicos bajo supervisión médica. Para combatir estos eccemas e irritaciones se suelen recomendar corticoides tópicos, durante 5 o 7 días, cada noche. Cuando el problema va acompañado de inflamación y heridas, se recetan asociados a antibióticos. En cualquier caso, debe ser tu médico quien determine el tratamiento. ¡No te automediques!

Ahora ya sabes qué es el maskné y cómo combatirlo. Realmente, puedes hacer mucho para evitarlo o frenarlo. Con estas recomendaciones, el acné provocado por las mascarillas serán un problema menor para ti.