91 005 91 27

La proporción áurea es una sucesión de números cuyo descubrimiento revolucionó las ciencias y las artes. Su nivel de perfección es tal que muchos artistas, científicos y matemáticos se obsesionaron con ella desde hace siglos. Pero quienes también se unieron a dicha obsesión fueron los arquitectos, interioristas y diseñadores, que se inspiran a partir del conocido número del oro. Así pues, si quieres saber qué utilidades tiene el número áureo en interiorismo, sigue leyendo este post. Y recuerda que puedes ampliar tus conocimientos en el ámbito del diseño de espacios a través del curso decoración de interiores online de Esneca. ¡Síguenos!

 ¿Qué es la proporción áurea?

La proporción áurea o número del oro establece una relación de proporción entre diversos números. El valor del número áureo equivale a 1,618034 y está estrechamente ligado con la sucesión de Fibonacci. Este concepto matemático es una sucesión numérica infinita que tiene una particularidad: la suma de dos números consecutivos siempre dará como resultado el siguiente número de la sucesión.

Dicha proporción podemos encontrarla en un sinfín de figuras geométricas y elementos de la naturaleza, como en las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas o en los flósculos de los girasoles. En todos ellos podemos evidenciar esta proporción mágica. Ahora bien, el elemento que mejor representa el número áureo es el caparazón de un caracol, porque a lo largo de la caracola, la forma se va ampliando y haciéndose gruesa en una perfecta espiral.

¿Cómo surge la proporción áurea?

El número áureo se descubrió en el siglo XVI. El matemático italiano Leonardo Pisano, conocido como Fibonacci, se encargó de divulgar por Europa el sistema de numeración árabe que usamos hoy en día. Pisano hizo un descubrimiento que cambiaría la vida de muchos artistas y matemáticos: la sucesión de Fibonacci.

La razón por la que impactó tanto en el mundo artístico es por su relación con la belleza y la naturaleza. Para que puedas hacerte una idea de forma sencilla, la proporción áurea es la relación que hay entre la distancia que existe entre las distintas capas del caparazón de una caracola.

Cómo calcular la proporción áurea

Tal y como hemos dicho anteriormente, la sucesión de Fibonacci es una serie numérica cuya suma de dos números consecutivos da como resultado el siguiente. Para calcular la proporción áurea debemos dividir cada número entre su anterior, y el resultado se aproximará al número áureo (que, recordemos, es el 1,618034).

Así, aunque ambos elementos sean diferentes, la relación entre ellos es de lo más estrecha. Y precisamente este es el motivo por el que la proporción áurea, obtenida a través de la sucesión de Fibonacci, ha traído de cabeza a tantos académicos y científicos a lo largo de la historia.

Cómo aplicar la proporción áurea en diseño de interiores

La proporción áurea suele representarse con una serie de cuadrados, de menor a mayor tamaño, cuyo eje forma una caracola. Este patrón se utiliza mucho en interiorismo, tanto en la planificación y la distribución de un espacio como en la elaboración de elementos decorativos.

En arte, la forma más rápida para aplicarla es a través de una regla de tercios. Para ello, hay que dividir un área en tercios, tanto en vertical como en horizontal, y la intersección de las líneas nos facilitará un punto focal natural para la forma.

La regla de los tercios es bien conocida por los fotógrafos, pero también se aplica en otros campos profesionales, como el interiorismo o la arquitectura. De hecho, si se aplica a un rectángulo de proporciones similares a 1:1,6 se puede aproximar al rectángulo de oro. Esto convierte la composición en algo mucho más agradable a la vista.

¿Cómo sacar la proporción áurea de una imagen?

Como hemos mencionado, el número áureo también se emplea mucho en el ámbito de la fotografía. Para usarlo en esta disciplina, se debe incluir el objetivo principal desde el centro de los cuadros. Así, lo ideal es comenzar en el número 1, el 2 y el 3, y a partir de ese punto incluir los elementos que puedan formar parte de la composición. Los elementos que destaquen a simple vista, deberán estar en los primeros cuadros. Conforme se vaya avanzando en ellos, se van añadiendo otros elementos que complementen el objeto o la figura principal. Al final, el resultado será una composición armoniosa y objetivamente bella, puesto que, como hemos explicado anteriormente, esta proporción se relaciona directamente con la belleza, la naturaleza y la perfección.

Estudiar interiorismo en Esneca Business School

Si eres una persona creativa y que tiene facilidades a la hora de aplicar ideas decorativas, en Esneca contamos con una titulación que te dotará de los conocimientos requeridos en este sector, además de poder potenciar tus habilidades innatas. Se trata del curso de interiorismo y decoración de interiores, una formación que te ofrece todos los conocimientos, teóricos y prácticos, con los que debe contar un interiorista.

A lo largo de la formación, estudiarás los principios básicos en interiorismo y decoración, conociendo el origen y la evolución de este sector, los elementos básicos para la iluminación, la organización de espacios, los materiales, el mobiliario, etc. También conocerás los principios del diseño y los diferentes estilos decorativos, así como el perfil profesional y las funciones del interiorista.

Por otro lado, y para capacitarte aún más como profesional, adquirirás conocimientos relacionados con la dirección y la gestión de proyectos decorativos, conociendo las diferentes fases y los procesos. También aprenderás a utilizar dos de los softwares más utilizados en interiorismo: Autocad y 3D SMAX.

¿Cuál es la diferencia entre diseñador y decorador de interiores?

Se tiende a confundir el diseñador de interiores con el decorador, pero debes saber que se trata de dos perfiles profesionales completamente diferentes. Si bien es cierto que un profesional puede especializarse y ejercer en ambas profesiones, las responsabilidades y las funciones difieren entre ellas.

Por un lado, el diseñador es el profesional que se dedica a estudiar los espacios para convertirlos en estancias eficientes y útiles. En cambio, el decorador se centra en la estética, dedicándose a embellecer el espacio a través de diferentes estilos decorativos y materiales.