Con esta pregunta abordamos un tema que nos atañe prácticamente a todos. Estarás de acuerdo que, salvo algunas excepciones, hasta las personas más relajadas le dan una mínima importancia a la estética corporal. También encontramos casos totalmente opuestos que llegan a la obsesión y pueden llegar a ocasionar problemas de salud debido a este exceso de preocupación.

Y a ti, ¿cómo te afecta este tema? ¿Le das mucha o poca importancia? A continuación analizaremos la importancia de la estética corporal a lo largo de la historia y su papel en la sociedad actual. Si te apasiona el tema y quieres convertirte en un un profesional del sector, descubre nuestro Curso de Medicina Estética.

La estética corporal a lo largo de la historia

El concepto de belleza corporal lleva muchos siglos existiendo. Sin extendernos mucho, vamos a repasar las transformaciones que ha sufrido este concepto con el paso del tiempo.

Cambios en los cánones de belleza

Gracias a distintos hallazgos arqueológicos podemos saber que el ideal de belleza de la prehistoria era muy distinto al actual. En esa época, los cánones de belleza femeninos estaban relacionados con atributos de fertilidad y se representaban a través de esculturas. Las caderas, el vientre y los senos voluminosos eran considerados bellos.

Las pinturas y los manuscritos encontrados a lo largo del tiempo afirman que los cánones de belleza son distintos según cada civilización y etapa de la historia. Mientras había pueblos que apreciaban las pieles claras, otros admiraban la tez oscura. Igual ocurría con los labios, el pelo, o los cuerpos celulíticos o andróginos.

Hoy en día, la estética del cuerpo femenino sigue cambiando y evolucionando, incluso en períodos cortos de tiempo. Si observamos los gustos estéticos de hace dos o tres décadas, vemos que ya son distintos a los de ahora. Por ejemplo, encontramos una década en la que se valoraban las curvas sinuosas frente a otra en la que se aspiraba a la delgadez extrema. Las transformaciones en los cánones de belleza pueden llegar a ser muy negativos, ya que como hemos comentado anteriormente, hay una parte de la sociedad que vive obsesionada con su aspecto físico.

Productos cosméticos

Gracias a los distintos descubrimientos a lo largo de la historia, sabemos que en la antigüedad ya existían productos de belleza destinados al cuidado corporal y facial. Y también las técnicas que se utilizaban. Por ejemplo, hay hallazgos que confirman que distintos pueblos usaban carbón para delinear el contorno de los ojos, y otros, compuesto de sulfuro de antimonio. Para hidratar la piel, los egipcios utilizaban leche de burra y aceites, en cambio, los griegos optaban por usar harina para las mascarillas faciales.

Además de utilizar productos de belleza, muchas civilizaciones también adornaban sus cuerpos con distintos accesorios y complementos. Por ejemplo, durante el siglo XVIII, las cortes se llenaron de corsés para modelar el cuerpo femenino, y tanto los hombres como las mujeres utilizaban pelucas y tacones. Otro ejemplo es la tribu africana Karen, aún hoy en día utilizan anillos para alargar sus cuellos y mejorar su estética corporal.

Podríamos continuar hablando durante horas sobre productos cosméticos, técnicas y accesorios que se han utilizado a lo largo de la historia. Sin embargo, lo que realmente nos interesa es cómo afecta la estética corporal a la sociedad de hoy en día.

La estética corporal en la actualidad

Ahora que ya sabemos que la preocupación del ser humano por la imagen personal viene de lejos, es hora de saber cómo nos afecta.

Aunque muchas veces no queramos reconocerlo, las personas somos seres sociales por naturaleza y necesitamos pertenecer a un grupo para sentirnos aceptados y valorados. Es decir, la mayoría de nosotros tratamos de encajar en la sociedad a través del aspecto físico, además de con nuestro comportamiento y forma de expresarnos.

Como todos sabemos, la primera impresión tiene una gran importancia en el momento de juzgar a una persona. Por este motivo, la estética corporal es clave para una gran parte de la sociedad.

Beneficios de cuidar nuestro aspecto

El beneficio más obvio es el bienestar y la tranquilidad de sentir que se encaja en el conjunto. Como veremos más adelante, encajar no lo es todo, pero no podemos negar que nos hace sentir bien.

Preocuparse por el aspecto físico suele influir positivamente en la salud. Es decir, contribuye en llevar una vida más saludable ya que se realiza ejercicio y se lleva una buena alimentación. Además, cuidar de nosotros mismos nos hace sentir responsables de nuestra vida y el vernos bien nos activa y motiva.

Inconvenientes de obsesionarse con el aspecto

Preocuparse por tener buen aspecto, como tal, no tiene ningún inconveniente. Los problemas surgen cuando esto se convierte en una obsesión.

Se puede llegar a sufrir mucha presión para encajar en los cánones de belleza actuales. La televisión, el cine, la música, Internet e incluso los videojuegos nos muestran cómo debemos ser. A veces sucede de forma sutil, pero por ejemplo, en muchos anuncios es de forma totalmente descarada y directa.

Esta presión afecta sobre todo a los adolescentes. Tras esta etapa, la mayoría de adultos comprenden que la vida no gira entorno a la estética corporal, y que aunque no es malo preocuparse por el aspecto, no debe agobiarnos demasiado.

Aún así, hay una parte de la población que sigue con las mismas preocupaciones y obsesiones que en la adolescencia. Estar continuamente ofuscado y acomplejado por la apariencia puede acarrear distintas consecuencias. Es en estas circunstancias cuando surgen enfermedades y trastornos alimentarios como la bulimia o la anorexia. Pero la obsesión puede ir más allá y provocar otras patologías que no están relacionadas con la alimentación, como la ansiedad o la depresión.

Cuidar nuestro aspecto en su justa medida 

Como en cualquier ámbito de esta vida, los extremos no son buenos. La estética corporal es importante para todos en general. Además, es saludable interesarse por cuidarla y estar en buena forma. Solamente debemos tener cuidado de no caer en obsesiones y disfrutar del proceso de cuidarse.

Lo más importante es no caer en la obsesión en las etapas en las que somos más inocentes e influenciables, como en la infantil y en la adolescencia. Durante este tiempo, es muy importante que los niños y jóvenes no tengan modelos de referencia equivocados.

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