Aficionarse a la cocina es un éxito tanto para los nutricionistas como para sus clientes. Con el post de hoy descubrirás por qué aprender un poco sobre cocina y conseguir que te guste es relevante en ambos casos. Mejorará tu trabajo si eres técnico de nutrición y dietética. Y, si necesitas un nutricionista, te resultará más fácil seguir sus pautas si te gusta cocinar. ¿Te gustaría formarte en este ámbito? No te pierdas nuestro Curso de Nutrición y Dietética.

El trabajo del técnico en nutrición y dietética

El nutricionista tiene como labor básica la elaboración de dietas adaptadas a personas o colectivos. Para ello, debe:

– Analizar sus comportamientos alimentarios.

– Analizar sus necesidades nutricionales.

Una vez conocidos ambos aspectos, el dietista procede a elaborar la dieta y el cliente a cumplirla. Fácil, ¿no? Pues no mucho, la verdad.

Ya está elaborada la dieta, ahora ¿qué?

Vamos a dar por hecho que el técnico en nutrición y dietética ha hecho un buen trabajo: la dieta cumple las necesidades nutricionales del cliente. Sin embargo, esto no es suficiente, hay algunos elementos que deberían considerarse:

– El cliente/paciente tiene unos gustos alimenticios concretos.

– Las indicaciones para la dieta deben ser coherentes.

Vamos a ver un poco más en detalle dichos elementos.

Los gustos alimenticios

Seguro que ves tan claro como nosotros que los gustos alimenticios tienen importancia en la dieta a seguir. Por supuesto, depende del caso.

Veamos: si al cliente solamente le gustan los snacks, la pizza, las hamburguesas y los helados, el cliente tiene que adaptarse. Si al cliente le gustan variedad de alimentos pero no todos y variedad de formas de cocinar pero no todas, es otra historia. ¿Es obligación del nutricionista adaptarse a sus gustos y preferencias? Objetivamente, para proporcionarle una dieta sana no es obligatorio. Sin embargo, ¿de qué sirve una dieta en la que muchos alimentos o preparaciones no gusten al cliente? ¿O en la que muchos alimentos sienten mal al cliente?

Esto diferencia a un dietista de otro. Imagina una dieta adecuada a tus necesidades nutricionales en la que se incluye la leche, la cual aborreces. Suma verdura hervida, pescado y pollo a la plancha también. O, para veganos, bebidas vegetales y tofu por defecto, sin saber si le gustan a la persona en concreto. Podría salir una dieta equilibrada que el cliente no fuese capaz de comerse.

Las indicaciones

Si un técnico en nutrición y dietética no está especializado en determinado campo, puede necesitar actualizarse. Por ejemplo, si no domina bien la alimentación en determinadas enfermedades. O si no tiene experiencia en vegetarianismo o veganismo. Ojo, también está la opción de no coger un cliente al que podría no atenderse bien. Pero si se piensa atender a todo el mundo, hay que estar dispuesto a informarse. Nadie nace sabiendo, y la nutrición es un campo muy amplio y en evolución.

Veamos ejemplos de indicaciones poco apropiadas, utilizando el ejemplo del veganismo. No es útil ponerle en una pauta que no tome más de 150 gramos de soja texturizada. Si el cliente no es muy experto cocinero puede sentirse confuso. ¿Cuánto es lo apropiado? La soja texturizada abulta mucho cuando se cocina y hay que tener esto en cuenta, aparte de su composición nutricional. Algo similar sería aconsejarle como fuentes de proteínas las espinacas o la levadura de cerveza. Por alto que sea su contenido en proteínas, ¿qué ingente cantidad habría que comer de ellas?

En definitiva, hay que saber del cliente, de la dieta en sí, de los alimentos y de sus preparaciones.

Saber de cocina y de elaboración de dietas: ¿se puede pedir más?

La cosa cambia y mucho, cuando el dietista sabe cocinar. Es capaz de ser más imaginativo con las recetas, con las formas de cocción, con las combinaciones… Lo mismo ocurre cuando el que sabe cocinar es la persona que se va a someter a esa dieta.

Otras formas de cocinar

Salvo que exista alguna contraindicación, hay otras formas de cocinar aparte del vapor y la plancha.

– Existen maravillosos potajes ligeros pero llenos de nutrientes. Pueden completarse con pescados, carnes magras o proteínas vegetales.

– El horno te ayudará a cocinar con poco aceite y a dejar crujientes los alimentos si lo deseas. Incluso puedes empanar y pintar con aceite alimentos ligeros y meterlos al horno. Ninguna dieta recomendaría un alimento empanado, salvo que sepas hacerlo sano. Puedes hacer pescados, carnes, verduras, lasañas vegetales con bechameles ligerísimas, pizzas caseras con base de coliflor… Conseguir los nutrientes que propone un dietista puede ser muy sabroso o muy soso. ¡Tú eliges!

– Puedes tomar muchas verduras crudas o salteadas en vez de hervidas o al vapor. Algunas necesitan ser hervidas, pero muchas admiten otras formas de ser cocinadas. Nadie diría que no le gustan las verduras si supiera cocinarlas de distintas formas.

Especias y salsas

¿Cuántas especias podrías nombrar? ¿Y cuántas salsas? Aparte de perejil, orégano, ajo en polvo, ketchup, mahonesa y mostaza, ¿cuántas más has pensado? Pues eso. Saber utilizar las especias puede transformar un plato. Cuidado, que utilizarlas al tuntún puede salir bien o fatal. Comienza indagando en algunas recetas por internet, que hay de todo. En cuanto a las salsas, puedes crear infinidad de ellas, muy sanas. Pueden igualmente convertir un plato soso en otro distinto.

Alimentos nuevos y alimentos de toda la vida

– No es recomendable probar alimentos nuevos sin saber cómo se cocinan. Si acude una persona que acaba de comenzar a comer vegetariano y se le recomienda que coma tofu, sin más, mal asunto. Lo habitual es que, si no lo cocina bien, lo aborrezca. Sin embargo, bien cocinado, es muy versátil.

– No hay que insistir en alimentos que no nos gusten. No obstante, no está de más darles otra oportunidad, por si acaso era la preparación la culpable. Aparte del caso del tofu sin cocinar y las verduras al vapor hay muchos ejemplos más. Tal vez no te guste el cocido pero adores el hummus o el falafel. Quizá el aguacate solo no te guste pero te encante el guacamole.

En definitiva, tanto el técnico en nutrición y dietética como el cliente tienen mucho ganado si saben cocinar. Es lo que puede marcar la diferencia entre sufrir una dieta y disfrutar de la comida.

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