La criolipolisis es el último tratamiento estético de moda. Reduce la grasa sin operaciones, sin dolor, sin largas recuperaciones… Parece ser el tratamiento perfecto para eliminar la grasa que más cuesta, pero todavía es bastante desconocido. Por ello, en este post vamos a explicarte en qué consiste y cómo se realiza, así como sus pros y contras. Y recuerda que si quieres conocer en profundidad los diferentes tratamientos de belleza que se aplican actualmente, nuestro Máster en Medicina Estética te dotará de conocimientos teóricos sólidos sobre este sector.

¿Qué es la criolipolisis?

La criolipolisis es un tratamiento de medicina estética que consigue reducir unos centímetros la zona en la que se aplica. No va a servir para perder 10 o 12 kilos, pero es ideal para ayudar al cuerpo a perder la grasa que más cuesta eliminar.

Una de sus principales ventajas (que más adelante procederemos a enumerar con mayor detalle) es que prescinde de cirugía. Muchas personas comparan el tratamiento con la ya famosa liposucción, pero, a diferencia de esta, no es necesario pasar por quirófano. Tampoco son necesarias las agujas, la anestesia, el post-operatorio, las bajas médicas o ingerir medicamentos, algo que sin duda muchos pacientes consideraban un obstáculo a la hora de realizarse algún tratamiento estético como este.

¿Cómo se realiza la criolipolisis?

El procedimiento es más sencillo de lo que uno pueda imaginar. La técnica empleada elimina las células adiposas a través de su enfriamiento, que se lleva a cabo con una aplicación superficial. Es decir: congela la grasa sin traspasar la piel.

La máquina que se emplea para realizar el tratamiento se fija con un aplicador de vacío que encapsula la grasa. Entonces, de forma controlada, se procede a reducir la temperatura hasta producir la muerte celular del tejido adiposo o grasa. Cuando ya ha pasado este proceso, se retira el aparato y se aplica un masaje en la zona.

En los siguientes días, el cuerpo se encargará de deshacerse de las células a través de sus diversos mecanismos fisiológicos.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

El tratamiento se aplica de una a tres sesiones, las cuales tienen una duración de entre 70 minutos y una hora y media. Las sesiones se llevan a cabo con un intervalo de entre seis y ocho semanas, y será a partir de la segunda semana que se empezarán a notar los resultados. Estos se volverán definitivos a partir de la duodécima semana.

¿Para qué sirve la criolipolisis?

La criolipolisis no es un remedio milagroso que te ayudará a perder varios kilos de grasa sin cirugía ni dolor. Este tratamiento no se ha ideado con ese fin. Se trata de un proceso que puede ayudar a la hora de perder grasa de forma localizada, pero que tiene que ir acompañada de una serie de rutinas.

Si quieres consultar con una clínica estética sobre este procedimiento, es importante que tengas en cuenta que te ayudará a perder unos centímetros, pero pocos kilos. De hecho, los resultados de este tratamiento se miden precisamente en centímetros.

Recuerda: no es un tratamiento milagroso

Igual que sucede con muchos otros tratamientos, someterse al tratamiento no es suficiente. No sirve asistir a las sesiones si después seguimos teniendo una vida sedentaria y unos hábitos alimenticios poco saludables. Para conseguir que la criolipolisis funcione, el paciente debe poner de su parte.

Los especialistas aconsejan realizar algún tipo de ejercicio, llevar una buena alimentación e hidratarse como es debido. Además, se puede completar con mesoterapia o con masajes drenantes para hacerla más efectiva.

No se trata, pues, de ningún tratamiento radical, sino más bien de una “ayuda” que se le da al cuerpo para poder lograr la pérdida de peso que deseamos.

Pros y contras de la criolipolisis

Todos los tratamientos tienen sus puntos fuertes y sus puntos débiles, y la criolipolisis no se queda atrás en este sentido.

Entre sus principales ventajas encontramos el hecho de que permite perder peso sin pasar por quirófano. No requiere de medicamentos, de agujas, cirugía o largos períodos de recuperación. El paciente puede volver a su rutina diaria sin tener que interrumpir sus responsabilidades.

Tampoco produce dolor y los resultados pueden verse a las dos semanas de llevar a cabo la primera sesión. Además, este tratamiento no produce daños en la piel.

Por otro lado, encontramos las desventajas. La principal desventaja con la que nos podemos encontrar es que pueden aparecer hematomas en los días posteriores a la sesión a causa de la máquina usada, que produce una sensación de vacío.

También podemos notar tirantez en la zona en la que se ha hecho la sesión, aunque dura un corto período de tiempo. Algunas personas pueden sentir una sensación de hormigueo, adormecimiento o incluso calambres durante unos días o incluso semanas.

En casos extremadamente raros, puede darse el efecto contrario, es decir, que puede producirse lo que se conoce como hiperplasia adiposa paradójica. Esta causa el crecimiento del tejido graso que, además, se endurece sin poder ser eliminado por el organismo.

¿Quién no se puede hacer la criolipolisis?

Aunque las ventajas de realizar estas sesiones son mayores que los inconvenientes, hay que tener en cuenta que no todo el mundo es apto para someterse a este tratamiento. La aplicación del frío extremo y el hecho de que sirve para reducir pequeñas cantidades de grasa la hacen óptima para muchas personas, pero hay una serie de personas que deberían evitarlo:

  • Los menores de edad.
  • Quienes padezcan obesidad y que presenten grandes cantidades de tejido adiposo o grasa.
  • Mujeres embarazadas o en período de lactancia.
  • Mujeres que estén menstruando.
  • Enfermos que padezcan patologías crónicas como, por ejemplo, hipertensión, diabetes o problemas de ámbito cardiovascular.
  • Personas que sufran alteraciones en la coagulación o que sufran de procesos infecciosos.

Aunque un tratamiento estético presente muy buenos resultados, nunca hay que olvidar que debemos acompañarlo con unos buenos hábitos, tales como una alimentación equilibrada o la realización de ejercicio físico. Así pues, no olvides que, si te interesa ampliar tus conocimientos en tratamientos estéticos, puedes consultar nuestro Máster en Medicina Estética.