Aprende a mejorar tu rendimiento deportivo. Tanto si has perdido la forma, has descuidado tu rutina deportiva debido al frío del invierno o si has disminuido tu actividad física por cualquier otro motivo, te animamos a leer este artículo. En él te daremos algunos consejos para que puedas recuperar tu resistencia y rendimiento deportivo. Toma nota sobre estos consejos y si te quieres especializar en este ámbito, no te pierdas nuestro Máster en Personal Trainer + Máster en Coach Deportivo.

¿Qué es el rendimiento deportivo?

El rendimiento deportivo es un concepto bastante amplio que se aplica a la obtención de las metas deportivas que te propones. Estas pueden ser estar o sentirse más saludable, ganar agilidad, resistencia física o mantener a tu cuerpo en forma.

Si eres un deportista habitual, sabrás de lo que hablamos. En ese caso, seguramente, necesitarás recuperar la rutina perdida tras el parón. Si no sabes por dónde comenzar, te damos unos cuantos consejos que te vendrán genial. Si, en cambio, eres «novato» en esto del ejercicio físico y te has propuesto iniciar una rutina de actividad física, también te explicaremos cómo puedes aumentar tu rendimiento deportivo paulatinamente para que empieces a notarte más saludable.

¿Cómo mejorar el rendimiento deportivo?

El invierno, junto al cambio de hábitos que muchas personas han experimentado este último año (teletrabajo, cierre de gimnasios, restricciones sanitarias…), nos han hecho descuidar el ejercicio y la dieta. Retomar la disciplina puede no ser tan fácil como parece, por eso te ayudamos con estos 5 consejos.

1. Elige un deporte que te motive

Los comienzos deben motivarnos, por eso te recomendamos que inicies con un deporte que te apasione. Aunque sientas que necesitas recuperar músculo o debes bajar esa barriga, para que no te desesperes, practica algo divertido.

Si te gusta el fútbol, es el mejor momento para animar a otros amigos a ponerse en forma. Si no se puede practicar un deporte de grupo, elige una modalidad que te permita practicarlo en grupos reducidos o incluso solo. Por ejemplo, puedes seguir clases aeróbicas, clases de baile o incluso seguir vídeos gratuitos de actividad cardiovascular sin impacto. En casa, en el gimnasio o en el parque. Mejorar nuestro rendimiento deportivo es posible.

2. No descuides tus descansos

El entrenamiento es tan importante como los descansos. No creas que por comenzar con una dinámica dura vas a encontrar antes los beneficios. Recuerda que tu cuerpo lleva tiempo sin esforzarse y, seguramente, no aguantará un ritmo fuerte desde el inicio.

Tómatelo con calma: realiza un incremento semanal y progresivo de la actividad, de manera relajada. Siempre puedes seguir moviéndote con los hábitos diarios, como ir al supermercado o al trabajo sin utilizar el transporte público. Solo recuerda calentar bien tu musculatura antes de cualquier ejercicio dinámico.

3. Atención a cualquier molestia

Tus músculos no han sido trabajados durante varias semanas. Ten en cuenta esto antes de hacer una carrera o comenzar a levantar pesas. El calentamiento previo es muy importante, así como realizar un ejercicio relajado e ir progresando lentamente.

En el caso de que notes una molestia muscular, tenla en cuenta, ya que te puede avisar de que te has excedido con el ejercicio. El inicio de una lesión debe percibirse a tiempo para evitar un problema médico mayor. Es preferible una revisión temprana a sufrir un problema físico que te obligue al reposo absoluto durante otro largo periodo de tiempo.

4. Márcate objetivos

Como la disciplina es indispensable para mejorar el rendimiento deportivo, te recomendamos crearte un horario de ejercicio. Te ayudará contar con un calendario en el que irás apuntando los objetivos del día. Y sobre todo, te ayudará a mantenerte constante si ves que, día a día, cumples y progresas con tus metas.

De la misma manera, puedes proponerte aumentar el tiempo de actividad física cada dos semanas. Recuerda, eso sí, que los objetivos que te marques deben ser realistas. Para ello, empieza con pequeñas metas fáciles de cumplir. Esto te motivará a seguir con tus propósitos de mejorar tu rendimiento deportivo.

5. Evalúa los resultados

Aunque puedes realizar esta evaluación de forma mental, recordando el tiempo que requerías para recorrer una distancia, lo mejor es ir apuntando resultados. Con las semanas, seguramente, te comenzarás a ver más ágil, con más resistencia en determinados ejercicios.

Puedes medir también tus expectativas y las metas que has logrado. Si sientes que los avances no son tan positivos, debes examinar lo que has hecho mal o si tus objetivos eran exagerados.

Consejos para mejorar el rendimiento deportivo de principiantes

Fuimos muchos los que nos marcamos como objetivo de año nuevo el empezar a practicar deporte. Sin embargo, casi sin darnos cuenta estamos a febrero y es posible que aún no hayamos encontrado cómo hacerlo. Si sigues creyendo que debes mejorar tu condición física, bajar esos kilos de más o simplemente mejorar tu bienestar y rendimiento deportivo, sigue estos consejos.

1. Una dieta saludable

No hay ejercicio completo y 100% efectivo sin su respectiva dieta. No te preocupes, seguir una dieta no implica tener que pasar hambre. Priorizando las frutas y verduras y evitando el consumo de ultraprocesados ya habremos ganado mucho.

Un desayuno completo, una comida adecuada y una cena justa serán suficientes para que veas descender esos kilos. Si a esto le sumamos el ejercicio físico, que puedes iniciar con media hora diaria, con solo caminar, será suficiente.

2. Hidrátate correctamente

El agua es fundamental, sobre todo si estás realizando actividad física. La buena hidratación te garantiza la energía que necesitas para estar en forma y aguantar el ejercicio.

Un deportista puede beber entre 2,5 y 3 litros de agua al día. Así que, cuando salgas a ejercitarte, no olvides tu botella de agua. Esta debe ser tu amiga allá donde vayas.

3. Disciplina en tus horarios

Comenzar con buen pie es importante. Al iniciar una actividad física, cuando antes no la has realizado, la disciplina te puede ayudar. Márcate tus horarios de ejercicio, sin saltarte ningún día.

Cuando hayan pasado algunas semanas, verás esta actividad como parte de tu rutina, habrá dejado de parecerte una obligación.

4. Nuevos hábitos para tu nueva vida

Una nueva vida requiere de nuevos hábitos. Haz un ejercicio de autoanálisis y piensa en aquellas actividades que te llevaban al sedentarismo. Cambia todo lo que te haga descansar demasiado.

Puedes comenzar por caminar más, en vez de usar el transporte público. Toda excusa será buena para andar un poquito más, fuera de tu tiempo de ejercicios.

5. Positivismo en tus metas

Mantén una mente positiva y desecha aquello que te hace ser inseguro. Por eso, tus primeras metas deben ser pequeñas, así te irás motivando progresivamente.

No te lamentes si no perdiste en una semana el peso esperado. Dale la vuelta al pensamiento negativo, argumentándote que, por lo menos, no has ganado más kilos.

A pesar de las vacaciones, puedes volver a recuperar tu agilidad y tu figura si te lo propones. Sigue nuestros consejos y ten en cuenta tus metas.