La decoración industrial es una tendencia que está marcando los últimos años. Probablemente te dieras cuenta de su auge a lo largo del año pasado, pero es que en 2018 ha vuelto a ser uno de los estilos más utilizados. Si te apasiona el diseño de interiores, no te pierdas la oportunidad de Estudiar Diseño de Interiores con nosotros. Y sigue leyendo, te explicamos cómo aprovechar el espíritu de esta tendencia.

Sin embargo, antes de crear un interior inspirado en este estilo, hay que conocer algo sobre su historia. Y es que su popularidad ha conducido a que surjan diferentes escuelas de interiorismo industrial.

 

Las escuelas de decoración industrial

Muchas personas señalan la Revolución Industrial como el origen de este tipo de decoración. Pero limitarse a su concepción implicaría olvidar otras dos manifestaciones típicas del gusto industrial. Una de ellas pone de relieve la edificación, mientras la otra se centra en la ingeniería. A la hora de diseñar un ambiente industrial puedes combinar elementos de estas tres escuelas. Y optar por configuraciones más eclécticas para dotar a los espacios de una personalidad propia.

 

1- La rama clásica, arraigada en la Revolución Industrial

La rama clásica del estilo industrial, como no podría ser de otro modo, hunde sus raíces en la Revolución Industrial. Las duras condiciones de vida y el deslumbramiento que producía la mecanización fueron dos elementos que introdujeron en los hogares una nueva forma de decoración.

El metal resultó ser un material muy versátil, duradero y bastante asequible, por lo que se añadió a la madera como base del mobiliario proletario. Además, la escasez de recursos conllevaba a que las casas lucieran frecuentemente sus entrañas al descubierto. Fue así como los ladrillos, el barro y la amalgama se normalizaron.

 

2- Los años 50 y la urbanización

Los años 50 trajeron consigo el desuso y abandono de muchas instalaciones industriales. Los nuevos ocupantes de estas naves grandes y vacías fueron personas sin recursos en Europa e inmigrantes aventureros en los Estados Unidos.

De modo que la gente que retomaba estos ambientes diáfanos no podía decorarlos con excesivo recelo. La llegada de la bohemia convirtió este recurso de subsistencia en un recurso estético, añadiendo al catálogo de opciones decorativas:

– La maquinaria y elementos metálicos.

– Las paredes desnudas y los materiales de construcción visibles.

– Los amplios espacios diáfanos.

– La decoración escasa y minimalista.

– El empleo de mobiliario útil y duradero.

 

3- El gusto por la construcción y el diseño industrial

Si en este momento los elementos que habían sido necesidad pasaron a ser decorativos, todavía quedaba una vuelta de rosca para la decoración industrial. Y es que a finales del siglo pasado las grandes obras de ingeniería civil aprovecharon las bases sentadas por la urbanización postindustrial para diseñar grandes obras decoradas con cemento desnudo y placas metálicas, muchas veces con efecto de óxido o desgaste.

Pero el gusto por la ingeniería no quedó en el campo civil, sino que, introduciéndonos en el actual siglo, se comenzaron a apreciar los elementos de la ingeniería industrial. Mecanismos de precisión, diseños curvos que desafían las leyes de la física, esferas y varillas finas en equilibrio…

El estilo industrial asumió elementos de la ingeniería, incluyendo ideas relacionadas con la geometría, la precisión y la sencillez. Tendencia que robusteció la irrupción de los estilos minimalista, nórdico y escandinavo.

 

La decoración industrial en la actualidad

Toda esta evolución ha hecho que este estilo sea muy conocido y apreciado en la actualidad, además de muy rico. Puedes diseñar un espacio industrial de corte más vintage aprovechando los rasgos de la Revolución Industrial (carbón, madera decapada, hierro forjado…). Pero también puedes crear una estancia pulcra y sencilla, como si se tratara de un laboratorio químico. Pero para crear un ambiente industrial, debes respetar sus ideas motrices.

 

Espacios abiertos

Los espacios abiertos han quedado marcados en el ADN de este estilo. Como reminiscencia de las fábricas, almacenes y grandes naves abandonadas en los 50 y 60, cualquier espacio decorado conforme a este estilo tenderá a ser diáfano y amplio.

Por eso, un amante del estilo elegirá vivir en un loft e, incluso, si es demasiado pureta, en una nave de las afueras. De hecho, existen muchos garajes reconvertidos en espacios de ocio y cultura de corte industrial, y es frecuente encontrar casas con decoración industrial cerca de los puertos y costas de las grandes ciudades. Es una decoración que tiende a incluir elementos náuticos y logísticos.

 

Materiales rudos y desnudos

Otro de los conceptos que debes respetar a la hora de crear un espacio de inspiración fabril es el de la sencillez en los materiales. Como hemos contado, la semilla de este estilo era la fábrica o la nave, que se caracterizaban por su practicidad.

De modo que podrás ahorrarte el lucir paredes o instalar embellecedores y falsos techos. Lo mejor para conservar este espíritu es emplear materiales rudos como el metal, el barro, el cemento, los ladrillos… y dejarlos siempre a la vista. Puedes someterlos a tratamientos que mejoren sus características o incrementen su durabilidad, pero no los ocultes tras elementos decorativos.

Si optas por un ambiente más moderno, realiza las instalaciones de agua, luz y gas al aire, para dejar ver las canalizaciones y tuberías. Deja también a la vista el cemento y hormigón, y utiliza piezas metálicas envejecidas para dar al espacio un ambiente más embrutecido.

 

Complementos útiles, sencillos y con solera… ¡o todo lo contrario!

Respecto a los complementos que vayas a instalar, mídelos muy bien. Este estilo es muy minimalista, de modo que no deberías utilizar muchos elementos. Además, las piezas que selecciones aportarán más personalidad en la medida en que parezcan gastadas y antiguas. En este punto se parece mucho este estilo al vintage.

Sin embargo, debes tener en cuenta que si optas por inspirarte en la ingeniería industrial, tus complementos deberán ser extremadamente modernos, sencillos y limpios. ¿Qué tienen en común ambas ramas? La escasez de complementos, que puedes compensar instalando elementos de gran tamaño, y la utilidad de estos.

 

Un estilo versátil, basado en la historia y la tradición

En definitiva, la decoración industrial acepta un gran número de configuraciones. Pero si quieres obtener un resultado identificable es importante que te bases en la historia de este estilo, que comienza en las fábricas inglesas del siglo XIX y termina en los laboratorios y las macroconstrucciones de la actualidad.

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