Seguro que sabes que las personas, así como algunos animales, disponemos de los llamados «relojes biológicos». Son los encargados de regular el ciclo del ritmo circadiano y sus aplicaciones en cuanto a las distintas funciones vitales de nuestro cuerpo. Conocer qué es, y su influencia en nuestro día a día puede resultar muy útil para planificar nuestra agenda, personal o colectiva. A veces, algunas actividades no se pueden desempeñar correctamente porque se plantean en un momento inadecuado. ¿Te gustaría acercarte a este concepto? Fórmate con nosotros en salud y bienestar, consulta nuestra oferta formativa ahora.

¿Qué es el ritmo circadiano?

Podríamos definir los ritmos circadianos como los cambios físicos, mentales y de conducta naturales que tienen lugar en un periodo de 24 horas. Son procesos de tipo natural generados, sobre todo, por la influencia de la luz y la oscuridad. Y además de a los seres humanos, suelen influir también sobre los vegetales e, incluso, a los microbios. Así, por ejemplo, el jet lag es un claro ejemplo de lo que sucede cuando se alteran esos ritmos. El desfase horario produce alteraciones en el sueño que, a menudo, se acompañan de alteraciones anímicas y emocionales.

Existe un reloj principal en cada individuo, alojado en el cerebro. Se encarga de sincronizar y mantener el buen funcionamiento de todos los relojes biológicos del organismo. En concreto, cuenta con alrededor de 20 000 neuronas que se ubican en el hipotálamo y reciben la información, directamente, desde los ojos.

Adicionalmente, casi todos los órganos y los tejidos disponen de sus propios relojes biológicos.

Más allá de los factores externos, como la luz-oscuridad que ya hemos mencionado, debes considerar que el propio cuerpo también genera estos mecanismos. Sobre todo se aprecia en las sensaciones de vigilia, somnolencia y alerta. Esto explica, sin duda, por qué los profesionales que trabajan en el turno de noche, cambian su ciclo de sueño a partir de la costumbre.

En cualquier caso, los dos principales generadores de estos ritmos son:

  • Los ciclos de luz y oscuridad, que derivan de la rotación de la Tierra.
  • Los cambios estacionales, los cuales nos vinculan a la relación oscilatoria entre nuestro planeta y el Sol

¿Sabes cómo se llama la ciencia que estudia el ritmo circadiano? Cronobiología. Desde luego, sus descubrimientos están aportando muchísima información y conocimientos sobre su funcionamiento.

Tipos de ritmos

Sin embargo, los circadianos no son los únicos ritmos que determinan nuestro reloj biológico. Estos son los tres ritmos que nos afectan:

  • Circadianos. Determinan ciclos de alrededor de un día, como ocurre con el sueño y la vigilia.
  • Infradianos. Son ciclos que duran más de 24 horas, como sucede con el menstrual.
  • Ultradianos. Duran menos de 24 horas, como sucede con las distintas fases del sueño.

¿Cómo influyen en la salud los ritmos circadianos?

No es una cuestión menor esta incidencia. Porque son capaces de condicionar aspectos orgánicos y funcionales tan importantes como estos:

  • Hábitos de alimentación y digestivos.
  • Vida sedentaria.
  • Liberación hormonal.
  • Temperatura corporal.
  • Patrones de sueño.

Es decir, cuestiones como el apetito, la activación, la resistencia térmica y el descanso pueden verse afectados cuando se alteran estos ciclos.

Además, existen factores que pueden llegar a alterar esos ritmos. Es el caso de los cambios o mutaciones genéticos, los desajustes horarios y la presencia de dispositivos electrónicos. De hecho y como ejemplo, en las grandes explotaciones de gallinas ponedoras, a veces se prolonga la presencia de luces para mantenerlas activas, y productivas, durante más tiempo.

También existen enfermedades y trastornos derivados de un ritmo circadiano desajustado. Estos son algunos ejemplos:

  • Trastornos del sueño.
  • Diabetes.
  • Obesidad.
  • Trastorno bipolar.
  • Trastorno afectivo estacional.
  • Fibrosis o cicatrización exagerada sobre tejido vivo y funcional, que queda perjudicado.
  • Depresión.

Un ejemplo práctico del ritmo circadiano

Te presentamos, a continuación, un horario que podría estar relacionado con cualquier persona media. Seguramente, te sentirás identificado en muchas de las fases mencionadas:

  • Medianoche, 00:00 h. Desgaste y generación de vasopresina, cada vez más durante toda la noche. En consecuencia, desaparece la sensación de sed.
  • 02:00 h. Sueño profundo.
  • 04:30 h. Menor temperatura corporal.
  • 06:45 h. Máximo incremento de la presión sanguínea.
  • 07:30 h. Se detiene la secreción de melatonina.
  • 08:30 h. Reactivación del intestino.
  • 09:00 h. Máximo nivel de testosterona.
  • 10:00 h. Estado de máximo despertar.
  • Mediodía, 12:00 h.
  • 14:30 h. Coordinación óptima.
  • 15:30 h. Máximo nivel de velocidad de reacción.
  • 17:00 h. Máximas fuerza muscular y eficacia cardiovascular.
  • 18:00 h. Nivel más alto de presión sanguínea.
  • 19:00 h. Mayor temperatura corporal.
  • 21:00 h. Comienzo de la secreción de melatonina.
  • 22:30 h. Interrupción de los movimientos intestinales.
  • Medianoche, 00:00 h. Reinicio del ciclo.

Curiosidades sobre el ritmo circadiano

Queremos terminar este recorrido por el ritmo circadiano con un par de informaciones curiosas. Con ellas, puede completar tus conocimientos sobre el tema.

Nombre ‘propio’

¿Te gustaría saber quién bautizó como circadiano a este ritmo? Fue Franz Halbert, en 1950, aunque previamente ya se habían realizado distintas investigaciones sobre el tema. Concretamente, desde mitad del siglo XIX.

Entre los científicos más importantes en este campo figuran Jeffrey C. Hall, Michel Young y Michel Rosbald.

Horario español

Realmente, España es diferente. Porque gran parte de nuestro territorio no tiene el huso horario que en realidad nos corresponde por la geografía. Esto conlleva un cierto retraso en el desempeño de las actividades de diario, sobre todo si lo comparamos con el resto de la Unión Europea. Los horarios en los que comemos y nos acostamos no coinciden con los europeos. Solemos comer de 14 a 16 h y cenamos de 21 a 23. Nuestros vecinos, sin embargo, lo hacen sobre las 12 y de 18 a 20 h, respectivamente. En consecuencia, nos acostemos más tarde y, a menudo, dormimos menos. Esto trastoca nuestro ritmo y nos hace, sin duda, especiales.

En resumen, el ritmo circadiano condiciona tu existencia y te permite comprender mejor por qué rindes más en ciertos momentos del día, te concentras muchísimo, estás más agotado o tienes más ganas de hacer cosas. Es importante respetar estas fases, en la medida de lo posible, para evitar potenciales trastornos y optimizar tu estado personal.