Sea porqué estás indagando, porqué quieres formarte en un nuevo ámbito o porque simplemente sientes curiosidad sobre el diseño de packaging, has llegado a buen “post”. Hoy, en nuestro artículo analizamos en qué consiste el packaging y qué relevancia tiene en el mundo del diseño gráfico y en el del marketing. Antes de seguir avanzando, recuerda que en nuestro centro podrás encontrar el Máster en Diseño y Producción de Packaging con el que te convertirás en un experto de este ámbito. Y ahora sí, vamos a analizar en profundidad qué es el packaging.

Definición de packaging

Visiblemente de origen inglés, el concepto de packaging se podría traducir en castellano como ”embalaje” o “empaque”. Aunque la RAE no acepta este anglicismo en concreto, si te dedicas al marketing, al diseño gráfico o a diseño de producto, este formará parte de tu argot de manera obligatoria. Y es que el packaging ha pasado de ser una pequeña parte a tener en cuenta a la hora de diseñar una estrategia de marketing a ser la piedra filosofal para alcanzar el éxito.

Al hablar de ello, hablamos del plástico de los caramelos que nos hemos comprado para aclarar la garganta. Pero también hablamos de la caja en la que van nuestras nuevas zapatillas deportivas o el paquete en el que nos llega ese pedido online que hicimos a través de nuestra web favorita.

¿Qué características tiene un buen packaging?

El packaging o embalaje es imprescindible, como ya hemos comentado, para una buena estrategia de marketing. Pero también para generar una buena imagen de marca. En un mercado en el que cada vez podemos encontrar mayor variedad de marcas, conseguir diferenciarse del resto empieza a complicarse.

Y aquí es donde aparece la importancia de un buen packaging, que ha pasado de ser el mero plástico para crear la atmosfera protectora del producto a ser el “vendedor silencioso” de productos. Un sobrenombre que define muy bien el papel actual de un buen embalaje: ser lo suficientemente atractivo a primera vista como para ganar la carrera a los competidores.

Sin embargo, además de tener un bonito diseño, ¿Qué características debe tener un packaging para considerarse exitoso? Lo vemos a continuación:

Intención de compra

El packaging de un producto debe ser diseñado para generar intención de compra. Los usuarios nos sentimos atraídos por diseños de embalaje constantemente. ¿Cuántas veces hemos ido al supermercado solo a por un par de cosas y hemos vuelto con esos apetecibles cereales para el desayuno de mañana? ¡La magia del packaging!

Engagement

Lo comentábamos anteriormente, un buen packaging genera marca y, a su vez, engagement o fidelización. Gracias al estilo del empaquetado o embalaje, los consumidores reconocen rápidamente la marca de su competencia, sin dejar tiempo para la duda. Además, el propio emblaje, ya elegido previamente, nos evoca recuerdos (priming) de las anteriores consumiciones.

Originalidad

Una propuesta creativa y original a la hora de crear el envase de un producto es siempre una apuesta ganadora. El packaging debe conseguir diferenciarnos de la competencia rápidamente y, a la vez, generar mayor empatía por nuestro producto que por el de las otras compañías.

En este punto, el diseñador gráfico o diseñador de producto tendrá también en cuenta los colores con el que se diseñará el embalaje de un producto. Hay verdaderas estrategias de marketing basadas solo en las teorías del color. Por ejemplo, el verde nos evoca irremediablemente a productos “naturales” o “ecológicos”.

Sostenibilidad

El Green marketing se está abriendo camino en las estrategias empresariales a grandes zancadas. En una época en la que aun tenemos (un mínimo) margen para frenar el cambio climático, los usuarios y consumidores cada vez se sienten más atraídos por packagings sostenibles, reciclables o incluso reutilizables.

Comodidad y funcionalidad

¿Te imaginas un embalaje de tus bricks de leche sin una asa para poder transportarlos? El diseño del packaging debe ser funcional y promover la comodidad para que el comprador o usuario pueda manipularlo de manera sencilla y cómoda.

Sencillez

Lo pomposo aburre. Sea cual sea la estrategia para conseguir ser los primeros, el packaging que presentemos debe ser sencillo y potente a la vez. El cerebro de los consumidores es “vago”, por lo que cuanto más complicado sea de entender el mensaje en el packaging, peor funcionará.

El hecho de coger un paquete u otro cuando miramos el estante del supermercado se determina en cuestión de segundos. En ese pequeño lapso de tiempo, nuestro diseño de embalaje debe ser capaz de trasmitir toda la información posible.

Adaptarse al público objetivo

Estamos acostumbrados a ver los típicos productos de color rosa dirigidos a niñas y los de azul dirigidos a niños. Lo cierto es que (afortunadamente) estos estereotipos sin sentido cada vez están más obsoletos. Aun así, esto puso las bases de esta norma que debe cumplir un diseño de packaging para ser exitoso: adecuarse a los gustos del publico al que se dirige.

Por ejemplo, conectar con el público masculino suele ser más fácil mediante líneas rectas. O impactar en los millennials suele ser más fácil mediante la alusión a las sensaciones… Conocer el público de un producto y saber plasmarlo en el packaging es vital para que este funcione.