La oficina de farmacia o, como se conoce desde hace años, farmacia comunitaria, debe cumplir algunos requisitos para estar bien gestionada. Te orientaremos tanto si piensas establecer tu farmacia como si trabajas en una y quieres contribuir a su buen funcionamiento. Este negocio se diferencia de otros en que tiene una clara vocación de servicio al cliente. Si te interesa el bienestar de las personas y quieres aprender más sobre farmacia, quédate con nosotros y descubre nuestro Técnico en farmacia.

Oficina de farmacia o farmacia comunitaria

Ambos conceptos significan lo mismo. La diferencia radica en que, dado su servicio a la comunidad, se cambió su denominación. Por ello, es generalmente “normal” que haya cierta confusión con los términos. Así, en la oficina de farmacia pueden trabajar varios profesionales, no solamente el farmacéutico.

Personal de la farmacia

El personal mínimo imprescindible es el farmacéutico, claro. Sin embargo, ¿qué sucede cuando la farmacia pretende abrir durante más horas de las que puede trabajar el farmacéutico titular?

Hoy en día ya conocemos el concepto de farmacia 24 horas. En estos establecimientos lo habitual es: contar con un farmacéutico titular y otros dos farmacéuticos adjuntos. Asimismo, el técnico de farmacia es otra figura que puede integrar la oficina de farmacia. Este puede realizar determinadas tareas de la farmacia. Sin embargo, no puede sustituir al farmacéutico en la labor de asesorar o dispensar medicamentos. A cambio, puede orientar sobre salud, encargarse de la venta de productos de parafarmacia y del gestionar el almacén. En algunas farmacias también hay técnicos en dietética y nutrición. Son figuras extra que deciden ofrecer algunos establecimientos. Al ser las oficinas de farmacia establecimientos sanitarios, y no comercios como tal, con este profesional amplían el cuidado de la salud.

¿Cómo conseguir que la farmacia funcione bien?

A continuación veremos algunos de los aspectos que más pueden ayudar a una gestión exitosa de una oficina de farmacia o farmacia comunitaria.

Ofrecer una mejora continua

Para ofrecer un servicio excelente hay que trabajar en mejorar continuamente. La mejora que más van a apreciar los clientes en estos establecimientos es la del personal formado. No nos referimos a la formación imprescindible para trabajar en ellos, sino a la formación continuada. Es fundamental invertir en formar a los equipos de trabajo, además de en el propio titular.

Trabajar la confianza

Es un valor básico para el cliente, ya que, al fin y al cabo, se trata de un bien tan preciado como su salud. Por ello, necesita un equipo profesional en quien confiar. Esto quiere decir que el farmacéutico debe, mediante su profesionalidad, ganarse la confianza de los clientes y mantenerla.

Planificar y organizar el tiempo

Planificar evita los problemas de tiempo, entre otros puntos a favor. Crear un organigrama y conocer las funciones y tareas de cada empleado es un buen método para conseguir un funcionamiento óptimo.

Apoyarse en otros profesionales

Al hilo de lo comentado anteriormente, el farmacéutico necesita ayudarse de otros profesionales para la gestión eficiente de la oficina de farmacia. El técnico en farmacia puede ayudarle con temas puramente laborales. Sin embargo, nos referimos a temas relativos a la gestión de la farmacia como un negocio. Así, funcionará mejor si delega determinadas tareas. Algunos de los profesionales en los que apoyarse para ello son:

– Asesores laborales, para la gestión de contratos, nóminas, altas y bajas en la seguridad social.

– Profesionales y asesores en fiscalidad. Así, entre otros, los modelos que haya que presentar a hacienda y las liquidaciones pertinentes estarán bajo control.

– Asesores legales, para los temas que pueda precisar, como el de protección de datos si se decide vender también online.

Estos son los ejemplos más comunes, pero debe acudirse al que sea necesario.

¿Urgente o importante? Distinguir ambas cosas

Como en cualquier negocio o establecimiento, en una oficina de farmacia también surgen cosas que atender fuera de plan. Aparecen aspectos urgentes que solucionar: consultas de clientes, problemas espontáneos o recibir pedidos pueden ser algunos de ellos. Es normal que lleven tiempo y se deben atender. Sin embargo, hay otros elementos que pueden ser más importantes en cuanto a la gestión de la farmacia. Saber diferenciar entre aquello urgente y aquello importante es una de lasDejándolos de lado por no tener tiempo disponible puede acabar acarreando graves consecuencias.

Consultar a los clientes

Prestarles atención a los clientes es, entre otros puntos, otra de las claves para la gestión de este tipo de negocio. Por ello, dedicarse a escucharlos, determinar qué necesitan y qué les gusta o disgusta de la atención o el local es otro punto a tener en cuenta. Valorar sus críticas y aportaciones puede ser un gran motor hacia el éxito. Y esto sucede por dos motivos principales: se sienten valorados al ser consultados y orientan realmente la farmacia hacia sus necesidades reales.

 

En definitiva, las oficinas de farmacia no dejan de ser un negocio y hay que aprender a gestionarlas como tales. Sin embargo, no hay que perder de vista que son establecimientos sanitarios que sirven a la comunidad. Por ello, encontrar el punto justo entre el negocio y la vocación de servicio hará despegar el éxito del establecimiento. Formarse, delegar, consultar a los clientes, dedicar tiempo a la gestión… Siguiendo estos consejos, la gestión de la farmacia irá sobre ruedas.

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