¿Te preguntas qué relación tiene la farmacia a domicilio con la tercera edad? Tiene más relación de la que puedas pensar y esta es beneficiosa y perjudicial a la vez. ¿Cómo puede ser? Vamos a indagar al respecto para salir de dudas.

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Farmacia y tercera edad

En edades avanzadas, el proceso habitual de envejecimiento ha hecho mella y se nota en el ámbito de la salud. No necesariamente implica enfermedad, pero sí un deterioro en general del estado de salud. Este deterioro y la posible existencia de enfermedades hacen que nuestros mayores precisen mayor consumo de productos farmacéuticos en general. Desde medicamentos recetados por el médico hasta medicamentos de venta libre, cosmética y aseo personal, el listado es largo.

Aumento del consumo de medicamentos

El hecho de que con la edad aumente el consumo de fármacos convierte al anciano en una persona polimedicada. Esto conlleva un riesgo importante, dado que algunos medicamentos pueden interaccionar negativamente con otros o empeorar otra patología existente. Es importante que el médico vigile esta circunstancia, pero es básica también la intervención del farmacéutico.

La relación entre el farmacéutico y el anciano resulta fundamental. Por un lado, está la parte que supone la relación humana en una persona con riesgo de aislamiento social. Por otro lado, no podemos obviar el control sobre la medicación que puede llevar el farmacéutico en los pacientes habituales. Además, es posible consultarle dudas sobre el consumo, los efectos secundarios o la interacción con otros medicamentos de algún fármaco.

Otras necesidades

Las personas mayores también se encuentran con otras necesidades que cubrir desde la farmacia. Seguro que has observado que aparecen determinadas afecciones de la piel con la edad. Tampoco te habrá pasado desapercibido el hecho de que algunas personas mayores precisan usar pañales para adultos. Sea como sea, el hecho es que necesitan muchos y variados productos de la farmacia.

Si bien en el apartado anterior veíamos que era fundamental la figura del farmacéutico, ahora estamos en otra situación. En este escenario vemos una persona que puede tener dificultades de movilidad y que precisa ayuda en las compras. Vemos, por ejemplo, el caso de tener que comprar una pesada y grande bolsa de pañales para adultos. Aquí es fundamental que exista la posibilidad de la compra en la farmacia a domicilio. Sin embargo, su aparición no ha estado exenta de conflicto, ¿conocías este detalle?

El papel del farmacéutico

Pese a las ventajas de la venta a domicilio, no podemos obviar algunos aportes de los profesionales de la farmacia.

– Sistemas personalizados de dosificación. Las personas mayores pueden acudir para usar este servicio tan práctico. Consiste en que, semanalmente, se les informa de los medicamentos y se les ordenan.

– Evaluación nutricional. Muy útil para este colectivo que puede sufrir problemas de malnutrición.

– Atención domiciliaria y teleasistencia. En algunas farmacias se ofrece el servicio de desplazamiento a domicilio, que es distinto del de la venta a domicilio. En este caso, si es el farmacéutico el que se desplaza, se estaría cumpliendo la legislación.

La aparición de la farmacia a domicilio

Aunque ya lleva cierto tiempo funcionando, lo cierto es que, como decíamos, los comienzos fueron complicados. Existe una ley que regula la venta de medicamentos: la ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. Esta ley nos indica que es obligatorio que el consumidor reciba atención, consejo y supervisión del farmacéutico. Además, obliga a que se garantice la conservación de los medicamentos durante el proceso de venta. Como puedes intuir, esto es incompatible con las farmacias a domicilio. Pero ¿qué pasa con las necesidades de los mayores?

Un caso real

La solución la podemos ver en el resultado de un conflicto del pasado reciente. Consciente de las citadas necesidades, en 2013, la Generalitat Valenciana posibilitaba la entrega a domicilio de determinados productos farmacéuticos. Así, se abría paso una nueva etapa, que chocaba frontalmente con la legislación existente. Si bien solamente se permitía en las farmacias hospitalarias, era evidente que hacía falta un cambio al respecto.

Además, nos encontramos los casos de farmacias que en algunos lugares sí llevaban a domicilio, por ejemplo, pañales para adultos. Esto también resultó conflictivo, pues hacían competencia desleal a farmacias que respetaban la legislación.

Por otro lado, la ley 29/2006, de 26 de julio, tiene algo que aportar. En relación a la venta online, prohíbe la venta de medicamentos sujetos a prescripción médica. Es decir, no se pueden vender online medicamentos que precisen receta. Seguro que ya has sacado conclusiones. No se dice nada de productos sanitarios o medicamentos sin receta. Por esta razón, es posible la existencia de una farmacia online que envíe los productos al domicilio. La venta online ha quedado regulada, pero no la venta telefónica o por encargo.

Para concluir

Tal y como te indicábamos al comenzar el artículo, la relación de la tercera edad con la farmacia a domicilio es positiva y negativa a la vez.

Por un lado, qué duda cabe de que es beneficioso poder contar con un servicio a domicilio. En compras voluminosas es donde podemos apreciar con evidencia sus beneficios. No obstante, también puede ser muy útil en casos en los que el anciano no pueda salir del hogar temporalmente. Si ha sufrido una caída y no puede desplazarse, recibir los productos farmacéuticos en casa es algo muy práctico.

El problema puede surgir en la falta de contacto con el farmacéutico para el asesoramiento pertinente. En estas edades, más que nunca, es fundamental que alguien asesore y controle la medicación. En cualquier caso, hemos visto que los medicamentos con receta médica no pueden venderse online ni entregarse a domicilio. Solamente queda la alternativa de que la farmacia a domicilio realice el servicio de entrega con un farmacéutico, algo que es bastante inusual.

Es un desafío para la sociedad actual, en proceso de envejecimiento, el ofrecer soluciones para este tema. Aunque es fundamental la labor del farmacéutico, falta un encuentro entre la ley y las necesidades de nuestros mayores. ¿Qué opinas tú?

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