¿Tienes un peludo en tu casa y quieres protegerle? Genial, has llegado al blog perfecto. Hoy os contamos qué es la leishmaniosis en perros, cómo podemos protegerlos y cómo podemos identificar rápidamente si nuestra mascota sufre esta enfermedad o no. Recuerda además que en nuestra escuela podrás encontrar el Máster de Auxiliar Técnico Veterinario. ¡Acompáñanos y toma nota!

Qué es la leishmaniosis

Antes de nada, debemos conocer la leishmaniosis, una enfermedad cutánea causada por un protozoo parásito del género Leishmania, que tiene más de 20 tipos de especies. Especialmente conocida por ser una enfermedad que afecta a nuestras mascotas, la leishmania también puede afectar a humanos.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de tres millones de personas en el mundo estarían padeciendo esta enfermedad que se transmite por la picadura de un flebótomo hembra. Este insecto suele infectar al atardecer y es la única manera de infectarse por este parásito.

La enfermedad de leishmania, además, puede manifestarse de dos formas distintas. Aunque la más conocida en el mundo es la aparición de leishmaniosis cutánea, también puede ser visceral. La primera manifestación produce llagas en la piel y, en cambio, la leishmaniasis visceral afecta a nuestros órganos.

¿Cómo afecta la leishmaniosis en perros?

Se calcula que, en España, la prevalencia de la leishmaniosis en perros está en torno al 7 u 8%, mientras que en algunas ciudades podría alcanzar hasta el 20-25%. Es decir, la gran mayoría de perros están expuestos a ser infectados. ¿Cuáles son las consecuencias de esta infección?

El periodo de incubación de la leishmaniosis en perros está comprendido entre los 3 y los 18 meses. Aún así, hay perros que contraen la enfermedad y nunca muestran síntomas a pesar de estar contagiados.

El primer síntoma de alarma es la pérdida del pelo del perro, que suele empezar en la zona de la nariz y los ojos. Según la enfermedad progresa, el perro va experimentando otros síntomas y problemas de salud que pueden acabare causando la muerte de nuestro compañero.

Síntomas de la leishmaniosis en perros

Cómo ya hemos comentado, la leishmaniosis en perros se manifiesta principalmente por la caída del pelo del animal en la zona de los ojos y la nariz. Aún así, el progreso de la enfermedad hace aflorar otros síntomas:

  • Además de la alopecia en ojos y nariz, la leishmaniosis en perros también se manifiesta en la debilidad de todo el pelaje de nuestra mascota. Su pelo se muestra débil, fino, quebradizo y seco.
  • Dermatitis ulcerosa o exfoliativa. En algunos casos, además de la caída del pelo, la piel del perro se muestra ulcerosa. En casos graves, el sistema inmunitario puede producir vasculitis asociada, con lo que podríamos observar necrosis en la punta de las orejas del perro.
  • Sangrado por la nariz. Es uno de los más escandalosos y se produce por la acumulación de una gran cantidad de anticuerpos generados sin éxito contra la infección.
  • Uñas frágiles o más largas de lo que podemos considerar como normal.
  • Delgadez sin pérdida de apetito. El perro puede perder peso sin motivo aparente, pues no suelen perder el apetito y siguen comiendo de forma normal o usual.

¿Existe tratamiento para la leishmaniosis en perros?

Como ya hemos comentado anteriormente esta enfermedad tiene una fuerte prevalencia en España. Por ejemplo, Córdoba acumula una prevalencia del 25%. Por lo tanto, es hasta cierto punto común que nuestras mascotas se infecten y contraigan la leishmaniosis. ¿Existe algún tratamiento para esta enfermedad?

Sí, actualmente la leishmaniosis es tratada con un fármaco que permite que nuestro perro pueda seguir viviendo sin sintomatología durante muchos años. Aun así, esta enfermedad no tiene cura actualmente, por lo que la clave principal es la prevención.

Cómo prevenir la leishmanía en perros

Aunque no hay un método 100% efectivo que nos garantice que nuestro perro no contraiga leishmaniosis, lo cierto es que sí podemos tomar algunas precauciones para impedirlo al máximo dentro de nuestras posibilidades:

1-. Alejarnos de zonas húmedas y cálidas. Generalmente, los mosquitos se concentran en estos lugares, por lo que si apartamos a nuestro compañero de ellos, reduciremos la cantidad de posibilidades de contraer la enfermedad.

2-. Efectuar revisiones periódicas al veterinario. Es común que los amos de no seamos capaces de detectar rápida y eficazmente si nuestro perro está contagiado. Por eso, lo más recomendable es llevarle periódicamente a nuestro veterinario de referencia. Lo más recomendable es realizar una visita al año.

3-. La vacuna contra la leishmaniosis está indicada para perros de más de 6 meses. Aunque no evitaremos que un mosquito infectado pique a nuestra mascota, reduciremos el riesgo de infección en caso de producirse el contacto.

4-. Repelentes y antiparásitos. Es recomendable que les desparasitemos y les protejamos contra diferentes picaduras. Elige, según lo que te recomiende tu veterinario, collar, pipeta o otros repelentes.

5-. Evita que tu perro duerma al exterior de tu casa durante la noche. Recuerda que es cuando más activos están los vectores de la enfermedad.