En la imagen mental de tener un buen estado de salud y calidad de vida olvidamos muchas veces la importancia de la salud bucodental. Sin embargo, la salud oral tiene una gran relevancia y es fundamental. En el post de hoy analizamos cómo debemos cuidar de nuestra boca, dientes, encías o garganta. Además, recuerda que en nuestro centro formativo podrás encontrar el Máster en Higienista Bucodental con el que podrás especializarte en este ámbito tan importante para la salud y el bienestar.

La importancia de la salud bucodental

La salud bucodental se ocupa de prevenir y tratar las enfermedades orales y dentales de las personas. Así, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud bucodental es la ausencia de infecciones, llagas, enfermedades, caries, dolor, pérdida de piezas u otras patologías o trastornos relacionado con los dientes, boca, garganta, lengua, mejillas o encías.

Son muchas las personas que creen que para mantener la salud bucodental basta con cepillar los dientes de vez en cuando. Sin embargo, esto va mucho más allá y los problemas de salud bucodental no solo afectan a nuestra imagen o estética. Estos también pueden acabar siendo una patología o enfermedad física que requiera de tratamiento médico.

En este sentido, además de mantener nuestra la salud oral mediante un buen cepillado, hay que tener en cuenta otros factores que pueden incidir en la correcta salud bucal. Veamos a continuación cuáles son los hábitos, acciones o pasos que debemos seguir para mantener nuestra boca en un buen estado de salud.

1-. Cepillado consciente, correcto y completo

No vale con cepillarse los dientes rápidamente e ir “a otra cosa mariposa”. Los expertos en salud bucodental apuntan que debemos estar cepillándonos nuestros dientes por, al menos, dos minutos. Una buena técnica para que el cepillado sea profundo y adecuado es la de dividir la boca en cuatro partes y lavar cada una durante al menos medio minuto.

Asimismo, cepillarse los dientes de izquierda a derecha no es la mejor idea. Para conseguir un buen cepillado en la cara externa de los dientes, apoya el cepillo en diagonal sobre ellos e inclínalo ligeramente hacia la encía. Luego aplica movimientos circulares que abarquen diente y encía. Hazlo suavemente para evitar dañar las encías.

Por otro lado, cuando vayas a lavar la cara interior de tu dentadura, empieza por la parte “final” de la boca haciendo movimientos circulares. Una vez estés sobre los colmillos, barre hacia afuera con todo el cepillo.

2-. La lengua también se cepilla

La gran olvidada y, a su vez, el gran foco de placa bacteriana: nuestra lengua. Durante el cepillado dental, también deberemos asegurarnos de eliminar bacterias, restos de alimentos u otras sustancias.

Para ello, puedes usar tu cepillo de dientes usual o usar la parte posterior del mismo (si es que tiene raspador especial). Saca la lengua, pásale el cepillo suavemente de dentro hacia a fuera. Hazlo suavemente y evita llegar hasta el final de la misma para no provocar náuseas.

3-.  El cepillado no es sustituible

Cepillar los dientes después de cada comida (3 veces al día) es lo más recomendable para mantener una buena higiene bucodental. No hay nada que sustituya el poder de nuestro cepillado de dientes para la salud bucodental. No existen aún chicles que consigan limpiar la boca como lo hace un cepillo. Tampoco las piezas de fruta (como la famosa manzana verde) consigue limpiar la boca.

Al contrario de lo que podemos pensar, lo que sí consiguen algunos alimentos es la modificación del pH bucal. Por ejemplo, algunos chicles lo aumentan, reduciendo así el riesgo de caries (nunca como el cepillo o algunas frutas (como la manzana verde) lo reducen, lo que propician la aparición de la caries (destrucción de los tejidos duros de los dientes).

4-. La salud bucodental como un hábito de vida

Los hábitos saludables influyen en muchos factores de nuestra salud y bienestar, también en la salud bucodental. Limitar el consumo de ciertos alimentos, por ejemplo, contribuye al cuidado de nuestros dientes y boca. Así, por ejemplo, se recomienda limitar los alimentos con mucho azúcar, las bebidas alcohólicas o el café.

Otro hábito que impacta directamente en la salud bucal de las personas es el tabaquismo. Además, incluir en nuestros hábitos y rutinas diarias el cepillado dental y el uso de hilo o seda dental es imprescindible para cuidar de nuestra salud oral.

5-. Elegir buena pasta de dientes

¿Te ha llegado la mítica chuleta del significado de los colores del envase de la pasta de dientes? ¡Es un bulo! Aun así, sí que es cierto que hay diferente tipos de dentífricos.

Más allá de las típicas afirmaciones publicitarias de “recomendado por todos los dentistas”, lo cierto es que lo más apropiado es preguntarle a nuestro dentista real. Solo él, que habrá realizado la exploración y visita necesaria para ello, puede indicarnos si necesitamos un dentífrico concreto u otro. En definitiva, la elección de una pasta u otra (con más flúor, con medicamento para evitar la sensibilidad, contra la caries o periodontales / encías) dependerá siempre de la situación puntual de cada boca y persona.

6-. Visita regularmente el dentista o higienista

Cada vez más personas son conscientes de la importancia de mantener una buena salud oral. Sin embargo, aún hay mucha gente que “olvida” su visita anual a la clínica dental. Tener en la agenda una rutina regular de visita al odontólogo es imprescindible para conocer el estado de nuestra salud dental y oral.

Por lo general, si no hay problemas de salud bucodental evidentes, los profesionales recomiendan visitar el dentista cada 10- 12 meses. En estas visitas, el odontólogo valorará el estado de salud de nuestra boca y realizará las pertinentes recomendaciones y prescripciones. Además, se recomienda la realización de una limpieza dental profesional, por lo menos, una vez al año.