Es una afirmación obvia: las redes sociales están presentes en nuestro día a día, nos guste o no. Y, por lo visto, cada vez son más las personas que se unen a estas y se convierten en usuarios activos. Si buscas una explicación a por qué las redes sociales han crecido tanto, la razón es más sencilla de lo que pensabas. Muchos usuarios se unen por la viabilidad de conexión, la accesibilidad a la información o la facilidad para comunicarse con otros usuarios.

Si quieres saber más acerca de las razones que provocan la adicción a internet y las consecuencias de esta, no te pierdas nuestro post de hoy. Además, recuerda que con nuestro Máster en Psicología Social podrás ampliar tus conocimientos acerca del comportamiento de la sociedad.

¿Cómo surge la adicción a internet?

Las nuevas tecnologías nos han facilitado mucho el día a día: desde el ámbito profesional y educativo a lo personal. Las redes sociales, en concreto, han sido las protagonistas de este gran crecimiento. Millones de usuarios se unen cada día e intercambian contenido de todo tipo a cualquier hora. Esto, más allá de considerarse como un punto a favor de estos canales de comunicación, está empezando a generar una problemática: la adicción a internet. La adicción al uso del teléfono móvil o el ordenador es más frecuente en adolescentes y jóvenes adultos, ya que son los usuarios que han crecido junto a esta tecnología. Las cifras lo corroboran. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas sufre algún trastorno de conducta vinculado a las nuevas tecnologías.

Las redes sociales son, para muchos usuarios, una vía de escape de la realidad, donde pueden «crear» una vida paralela y mejor. A través de las redes, hombres y mujeres muestran una imagen de ellos mismos y de su vida que, muchas veces, no corresponde con la realidad.  Las personas tratan de evitar los problemas familiares o personales, lo que a la larga genera aún más malestar. Asimismo, la soledad y la fobia social han llevado a muchas personas a relacionarse únicamente en la red.

Tras este velo de «alegría» y «normalidad» se esconde una falta de autoestima y, muchas veces, la necesidad de aprobación por parte de terceros. Esta problemática ha llevado a muchas personas a desarrollar trastornos de ansiedad y trastornos depresivos. Por esta razón, hay muchos usuarios que han decidido abandonar las redes sociales.

¿Cómo saber si hay una ciberadicción?

Para saber si una persona, o tú mismo, tiene una adicción a las redes sociales o a internet en general, debes conocer los síntomas de la adicción a internet. Si en varios puntos la respuesta es afirmativa, puede que haya un problema que atender.

  • Piensa continuamente en el uso del teléfono móvil, del ordenador o de otro dispositivo con el que pueda conectarse a la red.
  • El uso de internet interfiere en las actividades profesionales y/o personales. Se descuida a sí mismo/a, a la familia, a los amigos o a la pareja por utilizar internet. Puede que llegue a abandonar sus obligaciones o aficiones por el uso de las redes sociales o internet.
  • Miente sobre el tiempo real que pasa conectado a la red.
  • Se siente inquieto/a o irritable cuando no está conectado a la red.
  • Siente un gran alivio y satisfacción cuando está conectado a la red.
  • Duerme menos por estar más tiempo utilizando las redes sociales e internet.
  • En casos extremos también aparece sintomatología física: sedentarismo, dolor de espalda, dolor de cabeza, ojos secos, etc.

Consejos para prevenir la ciberadicción

  1. Sitúa los dispositivos electrónicos en lugares comunes. En caso de que puedas, acostúmbrate a limitar el uso de estos dispositivos en estos espacios. Si estás a cargo de niños pequeños o adolescentes, activa el control de contenidos y establece normas de uso en casa.
  2. Limita las actividades en las que usas el teléfono. Por ejemplo, si estás apuntado al gimnasio, no te permitas usar el móvil en ese espacio. Si estás trabajando o estudiando, mantén el teléfono apartado. A la hora de dormir, apaga el teléfono móvil o ponlo en modo silencioso.
  3. En el caso de tener niños o adolescentes a cargo, limita el tiempo de conexión a cuando sea necesario. Por otro lado, hay que tener en cuenta que actualmente los jóvenes se comunican por redes sociales cuando no se encuentran en el mismo lugar. Las redes son también un canal de información mediante el cual se pueden ayudar en las tareas escolares, por ejemplo. Por esta razón, puedes establecer una franja horaria para que puedan hablar con sus amigos.
  4. Diversifica el ocio relacionado con las nuevas tecnologías. No dediques todo tu tiempo libre a las aficiones que estén relacionadas con el uso de internet. Por ejemplo, los videojuegos, ver series o escuchar podcasts.
  5. Si hay sospechas de una posible adicción, lo ideal es buscar ayuda profesional, especialmente si se padece ansiedad.

¿Cómo se trata la adicción a internet?

La adicción a internet se puede tratar con terapia psicológica o psiquiátrica, especialmente si la persona afectada ya presenta otras patologías. En terapia se trabajarán aspectos psicológicos y de aprendizaje encaminados a fomentar la autonomía del paciente, así como reforzar la capacidad de autocontrol, entre otras. Estos son algunos de los puntos clave que se tratarán:

  • Organización del tiempo de ocio y gestión de la ansiedad y otras emociones negativas frente a la imposibilidad de acceder a la red.
  • Suprimir la idea de internet como «refugio» o vía de escape a los problemas. En su lugar, se tratará de convertir internet en un espacio donde encontrar información de valor y entretenerse de forma sana.
  • Potenciar la autonomía del paciente, de modo que el hecho de estar a solas o sentirse solo no suponga una razón para acudir desesperadamente al uso de internet.
  • Favorecer el autocontrol respecto al uso de dispositivos electrónicos y de internet.

En algunos casos, donde también están presentes otros trastornos como la ansiedad o la depresión, es necesario administrar fármacos. De todos modos, la única persona que puede autorizar la administración de estos es el profesional de psicología o psiquiatría que esté al cargo.

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