Poco a poco, sin prisas y aplicando cambios que se sostengan a largo plazo. Ese es prácticamente el único consejo que deberías estar siguiendo si tu misión es perder peso con un dieta y ejercicio. Nada de pasar hambre, eliminar grupos de alimentos o despedirte para siempre de los hidratos de carbono. A menos que te lo prescriba el médico, por supuesto. El cuerpo es sabio y conocer su mecanismo está al alcance de todos. Fórmate con nosotros en nutrición y dietética y conviértete en un especialista del ámbito. Y ahora, acompáñanos a descubrir cómo puedes evitar pasar hambre si estás a dieta.

Cómo evitar pasar hambre si estás a dieta

Por ser estricta, por ser lenta, por no cumplir nuestra idea o por aburrimiento… los motivos para abandonar una dieta son casi tan infinitos como diferentes somos cada uno de nosotros. Y es que recibimos diariamente, a través de redes, anuncios, publicaciones y revistas, inputs que nos dicen que perder peso es “fácil”.

Nada más lejos de la realidad: ni la dieta keto, ni la dieta paleo, ni pasar hambre te harán perder peso de manera saludable. Como hemos dicho anteriormente, la única técnica que es 100% efectiva en el “arte” de la dieta es la perseverancia. Aun así, algunas personas deben corregir algunos malos hábitos que tienen relación con el tamaño de sus porciones alimentarias y es posible que, durante las primeras semanas, sientan hambre. Por ello, a continuación vemos algunos consejos para evitar pasar hambre durante tu adaptación a la nueva dieta.

1-. Pasar hambre es una sensación

Si tu dieta ha sido diseñada por un profesional de la salud y la nutrición, pasar hambre no debería estar dentro de tus planes. Y es que, saciar nuestro apetito es tan vital como estar bien hidratados. Sin embargo también es de vital importancia hacerlo con un plan de alimentación saludable que se ajuste a nuestras necesidades nutricionales y a nuestro aporte calórico diario mínimo.

Si sientes hambre durante tu dieta, aprende más sobre el hambre emocional, el contrario del fisiológico, que es el único necesario para que nuestras funciones vitales estén a niveles óptimos. Confundir el hambre fisiológico con el hambre emocional puede frustrar nuestro objetivo de cambiar de hábitos o perder peso.

2- Poco a poco y buena letra

Es una frase que se encuentra en nuestro refranero porque, efectivamente, la paciencia es clave en muchos aspectos. Y en ellos se incluye la tarea de cambiar nuestra dieta y hábitos. Querer cambiar y pasar del cero al cien en pocos días es prácticamente imposible y es obvio que nos afectará negativamente, llevándonos a pasar hambre y a estar malhumorados, entre otros efectos.

Lo mejor es ir cambiando poco a poco, introduciendo los cambios paulatinamente y siguiendo las indicaciones del profesional que haya diseñado nuestro plan de alimentación.

3-. Varía en tu modo de cocinar

Aunque a simple vista parezca inocuo, el modo de cocinar influye en la saciedad que nos producen los platos que consumimos. Así, por ejemplo, comernos una porción mediana de patatas fritas nos aportará muchísimas calorías, pero no nos saciará. En cambio, consumir unas pocas nueces saciará nuestro hambre fisiológico (no emocional), con muchas menos calorías y con un aporte nutricional de muchísimo más valor.  Apuesta por platos cocinados a la plancha, al vapor o al horno. Cocinando de esta forma evitas la suma de calorías gratuita y puedes variar platos e ingredientes.

4-. Elimina azúcares para no pasar hambre

Se ha demostrado que el azúcar añadido tiene un efecto en nuestro cerebro parecido al que tienen algunas sustancias psicotrópicas. Nos podemos convertir en adictos al azúcar fácilmente y, es que uno de los principales problemas de este elemento es que se encuentra oculto en muchos productos precocinados.

Elimina estos productos de cocina rápida y dedícale tiempo a la cocina. Acostumbra al cuerpo a los azúcares naturales, apostando por frutas y verduras que te den las energías en materia de hidratos. Poco a poco te acostumbrarás al sabor real (sin azúcar) de los alimentos.

5-. Cinco comidas

Conforme nos hacemos mayores, parece que vamos olvidando nuestro bocadillo de la hora del patio, o nuestra merienda junto a los abuelos o mirando nuestra serie de dibujos favorita. Lo cierto es que estas dos comidas que tendemos a eliminar son imprescindibles si vamos a seguir una dieta y queremos evitar pasar hambre.

Repartir el número de ingestas que hacemos a lo largo del día es imprescindible para no pasar hambre y para equilibrar nuestro aporte calórico a lo largo del día. Apuesta, eso sí, por alimentos naturales que te ayuden a saciarte rápidamente si aportarte una cantidad de calorías excesiva. Los lácteos, los frutos secos acompañados de un té o de un café o una pieza de fruta o verdura son opciones perfectas.