Ya casi llega la primavera y con ella las nuevas tendencias en interiorismo para 2026 que marcarán los hogares los próximos meses. Para descubrirlas en detalle, te compartimos la visión y las previsiones que vienen en decoración. Una guía para renovar los espacios y prepararlos para la temporada que en breve comienza.
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Las tendencias en interiorismo para 2026: los espacios anhelan tranquilidad
Los estilos eclécticos, los ambientes recargados y la presencia de fuertes mezclas cromáticas parecen estar llegando a su límite. Aunque siguen presentes los espacios con personalidad y pinceladas de color, los hogares empiezan a inclinarse de nuevo hacia la calma. Esto no significa que sigan la línea de la estética nórdica que marcó tendencia años atrás.
Este 2026 veremos una evolución al estilo Japandi hacia una versión más elegante, en la que las maderas adquieren tonos más oscuros, las cerámicas se expresan de manera artesanal y los textiles se percibirán más acogedores. También, el crecimiento de un naturalismo más sofisticado, donde materiales como la piedra y el barro ganan terreno.
Además, el diseño, el uso del color y los detalles de inspiración retro también tendrán un papel destacado. El Art déco regresará con geometrías sutiles, brillos contenidos, terciopelos y tonos profundos en la paleta. Por otro lado, las formas curvas y los colores cálidos de estilo setentero también se verán con un toque nostálgico y elegante.
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Colores que triunfan en 2026
Los colores que estarán en las tendencias en interiorismo 2026 son los tonos neutros en versiones cálidas, dejando de lado los blancos puros y dando paso a matices terrosos. Los marrones chocolate, los terracotas tostados, los verdes oliva y musgo, el azul petróleo, el burdeos profundo, los amarillos mantequilla y los blancos rotos serán los protagonistas.
También, las tonalidades se adaptarán a la estancia. En las cocinas se impondrán los verdes vegetales, los beige piedra y los tonos topo. En los salones se colocarán las arenas cálidas, los marrones intensos y los azules profundos. En los dormitorios, las gamas empolvadas y los tonos oscuros suaves favorecerán el descanso, mientras que en los baños las arcillas, piedras y verdes minerales estarán presentes.
Materiales y tejidos enfocados en la naturaleza
Los elementos inspirados en la naturaleza siguen ganando fuerza en el interiorismo, especialmente en viviendas urbanas. Los materiales naturales son los favoritos, con presencia de maderas en tonos medios y oscuros, piedra, cerámica artesanal, revestimientos de cal y metales envejecidos.
En los textiles, la tendencia apuesta por tejidos que aporten confort y profundidad, como terciopelados lavados, lanas bouclé y telas con tramas visibles. Los colores se mantienen en gamas naturales y envolventes, mientras que los estampados son discretos. La novedad principal será la mezcla de texturas en un mismo espacio, que ayuda a crear ambientes más cálidos y equilibrados.
Tendencias en interiorismo para 2026: estancias
Las tendencias en decoración también se adaptan a cada estancia. Las cocinas, por ejemplo, admiten colores más vivos y un ambiente dinámico, mientras que los dormitorios se orientan hacia tonos suaves y una iluminación cálida.
Igualmente, en las cocinas se refuerza la idea de un espacio cada vez más cálido y conectado con el resto de la vivienda. El mobiliario tiende a integrarse visualmente con otras estancias, suavizando la separación entre ambientes.
También, en el salón-comedor, los muebles de mayor tamaño adquieren protagonismo, pero dentro de composiciones más relajadas, pensadas para el confort y la conversación. Los dormitorios evolucionan hacia espacios más envolventes, con una estética serena y cuidada que recuerda a la de los hoteles.
En los baños se impone el uso de materiales nobles, como el mármol o los cementos decorativos, combinados con una iluminación bien estudiada.
Muebles y objetos decorativos: equilibrio y personalidad
Las piezas de diseño, los materiales de calidad y las formas curvas seguirán presentes, aunque de una manera más equilibrada. También, los sofás reducen el exceso de volumen y las líneas rectas se suavizan con curvas discretas, buscando un equilibrio entre lo orgánico y lo geométrico.
En cuanto a la decoración, la tendencia apunta a elegir menos piezas, pero con mayor significado. Ganan protagonismo los objetos con historia, las piezas artesanales, pequeñas esculturas, elementos vintage y libros seleccionados. Aunque seguirán viéndose jarrones, velas y espejos, pero con un enfoque más depurado y escultórico.
Materiales como el mármol, el metal cepillado y la cerámica artesanal aportarán carácter, apostando por una decoración con menos acumulación y más intención, donde cada objeto tenga presencia y sentido dentro del espacio.




