El desodorante sin aluminio es uno de los productos más demandados dentro de la cosmética natural. La preocupación por el uso desmesurado de productos con componentes químicos crece día a día. Por otro lado, los cosméticos naturales que salen al mercado demuestran sus beneficios para la salud y para el medio ambiente. La piel es el órgano que más se resiente con los factores ambientales: temperaturas extremas, rayos de sol, polución, etc. No podemos controlar los factores externos, pero podemos disminuir sus efectos utilizando productos naturales formulados con componentes que no sean agresivos para nuestro organismo.

Los hábitos diarios influyen en nuestro cuerpo y, evidentemente, en nuestra piel y olor corporal. Una alimentación saludable, tener una vida activa y dormir bien son clave para que todo funcione correctamente. La mayoría de los problemas relacionados con el olor corporal pueden solucionarse. Seguir una dieta con alto consumo de frutas y verduras y sin productos procesados ni alcohol, es indispensable para personas con este tipo de problemas.

Los artículos que utilizamos para nuestra higiene también deben respetar al máximo nuestro cuerpo. Uno de los productos más utilizados diariamente por mujeres y hombres es el desodorante. Conozcamos más a fondo todos los aspectos que nos ayudaran a entender porque el desodorante sin aluminio es una buena opción.

El olor corporal

El olor corporal más intenso es consecuencia del sudor. El cuerpo utiliza las glándulas sudoríparas, principalmente, para regular la temperatura corporal y expulsar toxinas. Las más activas suelen encontrarse en pies, manos y axilas, por eso son zonas que pueden desprender más olor. El sudor está compuesto por sales minerales, agua, lactato, urea y sustancias orgánicas. Normalmente es inodoro, exceptuando el de las axilas. En esta zona habitan bacterias que alimentan el sudor y producen una sustancia de hedor más pronunciado.

El aroma corporal de cada persona es único. Refleja su alimentación y los procesos químicos que experimenta su organismo. Todas las personas sudamos en menor o mayor cantidad. No obstante, existen personas que padecen problemas de sudoración excesiva.

El exceso de sudoración

La hiperhidrosis es una alteración de las glándulas sudoríparas. No es una afección grave pero puede resultar muy incómoda para la persona que la padece. Las personas transpiramos de formas y en cantidades diferentes según la situación en que nos encontramos: temperaturas altas, practicando deporte, situaciones de ansiedad… No obstante, los afectados por hiperhidrosis sudan incluso cuando se encuentran en estado de reposo.

El exceso de sudor suele aparecer en axilas, manos y pies pero la alteración puede afectar a cualquier otra parte del cuerpo. Existen distintos tratamientos para combatir este trastorno del organismo. Si sospechamos que sudamos más de la cuenta o en situaciones no habituales, lo mejor es consultar a un especialista. Aunque no afecta a la salud de la persona, la hiperhidrosis puede causar complicaciones en las relaciones sociales y laborales. Este hecho puede desembocar en problemas de nivel emocional o de autoestima.

Productos desodorantes

Los desodorantes son productos de higiene personal creados para contrarrestar el olor. Están formulados con agentes antimicrobianos que reducen las bacterias causantes del mal olor. También suelen contener fragancias y perfumes para enmascararlo. Entre los elementos químicos habituales utilizados en su fabricación podemos encontrar: alcohol, etanol, formaldeídos y ácido bórico.

Por otro lado, existen también los antitranspirantes, que son como los desodorantes pero con una acción adicional. Son productos de higiene personal que, además del olor corporal, controlan los niveles de transpiración previniendo la aparición del sudor. Los componentes químicos que incluye su formulación son sales de aluminio y sulfato.

A lo largo de los años, los fabricantes han sacado al mercado distintos formatos de desodorantes: aerosoles, en barra, en crema y en roll-on. Pero más allá de su forma, actualmente el público demanda un producto más natural, concretamente el desodorante sin aluminio. Veamos, a continuación, el porqué.

El desodorante sin aluminio

En primer lugar, vamos a aclarar que el desodorante sin aluminio existe y cada vez es más fácil de encontrar, incluso entre alguna de las marcas de supermercados. Lo que no existe son los desodorantes que, sin llevar aluminio, sean también antitraspirantes. Los antitraspirantes bloquean las glándulas sudoríparas con el cloruro de aluminio y, este componente químico, es el único con la capacidad de obstruir las glándulas en cuanto contacta con el sudor.

Aunque no se ha podido demostrar científicamente que los desodorantes con aluminio producen cáncer, diversos estudios lo han puesto bajo sospecha al relacionarlo con el cáncer de mama e, incluso, con la enfermedad del Alzheimer. No obstante, si es cierto que hay personas que han sufrido reacciones alérgicas e irritaciones al usar los antitraspirantes.

La hipótesis de la relación del cloruro de aluminio con el cáncer de mama la desarrollaron unos expertos de un hospital de Manchester. Los científicos hallaron grandes dosis del metal en la zona del pecho al lado de las axilas, donde suelen aparecer la mayoría de tumores en las pacientes con cáncer de mama.

Estos hechos y la tendencia actual de seguir una vida más sana y sostenible, han propiciado la alta demanda de cosméticos naturales, entre ellos, el desodorante sin aluminio.

Desodorantes naturales

Los desodorantes sin aluminio que podemos encontrar en el mercado, se formulan con aceites esenciales o minerales alcalinos y extractos naturales de plantas. Estos ingredientes impiden el mal olor pero no evitan la transpiración.

La búsqueda de productos respetuosos con nuestro cuerpo y el compromiso creciente de un consumo más responsable con el medio ambiente, han puesto de manifiesto la importancia que tiene para el consumidor optar por un desodorante sin aluminio, ecológico y libre de tóxicos. A base de ingredientes naturales, los desodorantes naturales eliminan el mal olor sin exponer nuestra piel a sustancias dañinas.

Desodorantes caseros

La oferta de un desodorante sin aluminio ni componentes químicos es cada vez más amplia. Aún así, hay quién opta por fabricarse el desodorante en casa. Hay varias opciones pero los ingredientes base que se utilizan son el bicarbonato, el almidón de maíz y los aceites esenciales de rosa mosqueta, limón o lavanda, entre otros. Además, si quieres un producto con propiedades antibacterianas, añade también aceite esencial de árbol de té.

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